Mayo de las Letras: “Hay un rescate importante de nuestras plumas locales”

  • Lectores y libreros cerraron ayer el Mayo de las Letras con la Feria Regional del Libro en la Plaza Independencia de Tucumán, para promover la literatura de autores locales.
  • La jornada ofreció presentaciones, charlas y música, destacando stands de editoriales independientes y un fuerte interés del público por la poesía regional y los clásicos.
  • El evento consolida el rescate de las plumas del NOA, dinamiza el mercado editorial regional y desmitifica la idea de que el público joven no consume literatura impresa.

ENCUENTRO. Los feriantes señalaron cuáles fueron los libros que más llamaron la atención durante la jornada en la plaza Independencia. la gaceta /  FOTO DE OSVALDO RIPOLL ENCUENTRO. Los feriantes señalaron cuáles fueron los libros que más llamaron la atención durante la jornada en la plaza Independencia. la gaceta / FOTO DE OSVALDO RIPOLL

La Plaza Independencia fue un punto de encuentro para los lectores. Ayer, entre mesas cubiertas de libros, recomendaciones de libreros y consultas del público, la Feria Regional del Libro cerró el Mayo de las Letras con una programación que se extendió por distintos espacios del centro tucumano. La jornada combinó presentaciones, charlas, poesía, música y una recorrida por stands donde cada puesto tuvo sus propias “joyitas”.

La programación comenzó a las 9, en Punto Digital, ubicado en San Martín 251, con el 3° Encuentro de Bibliotecas Populares, coordinado por Ricardo Arbeloa. Desde las 15 y hasta las 22, la Plaza Independencia recibió la Feria Regional del Libro. Por la tarde, el Centro Cultural Rougés, en Laprida 31, concentró lecturas y presentaciones. A las 20, la “Cantata de la Memoria” cerró el Mayo de las Letras.

Entre autores del NOA

En el stand de la editorial Trascendernoa, vinculada con la Sociedad Argentina de Escritores, el interés del público se repartió entre poesía, narrativa, literatura para jóvenes y autores del NOA. Su director y coeditor, Alejandro Rivas Rodríguez, explicó que muchas personas se acercaron primero por curiosidad.

“A la gente le llama la atención el libro por el nombre. Otros vienen por un libro en particular, porque saben que la editorial trabaja con autores del NOA”, dijo Rivas Rodríguez. El sello se presentó como una editorial social más que comercial. Por eso, los precios también fueron parte de las consultas. “Arrancan desde $5.000 hasta $20.000 el más caro”, detalló.

Al momento de elegir las “joyitas” del stand, Rivas Rodríguez marcó tres títulos. “Hoy presentamos ‘Réquiem’, que es un libro de poesía de Alejandra Burzac Sáez. El otro poemario es ‘Devenir’, de mi autoría. Y también uno para jóvenes que se llama ‘Un refugio para los que sentimos mucho’ de Irina Rivas Ramírez”, señaló. La última propuesta aborda, a través de la historia de un gatito, situaciones de vulnerabilidad, tristeza y soledad. “Los jóvenes llevaron más ‘Un refugio para los que sentimos mucho’. Las personas mayores llevaron novelas, poesía y alguna narrativa”, expresó.

Otra obra destacada fue “Hermanando pueblos”, de la Sociedad Argentina de Escritores, que se presentó en la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. El libro reunió textos de autores de Tucumán, Salta y Córdoba.

Literatura gráfica y clásicos

En el stand de Tsundoku, la búsqueda tuvo otro perfil. Álvaro Astudillo contó que trabajan con literatura gráfica, autores tucumanos y editoriales independientes. “La gente viene a preguntar mucho por literatura tucumana. También tenemos una sección de ofertas con libros clásicos que es muy consultada”, comentó Astudillo.

El librero observó que muchos lectores eligieron a partir de la tapa y de la contratapa. “Eligen el libro por la tapa. Entonces, en el mismo momento de la atención, trato de guiarlos y contarles qué pueden encontrar en cada libro”, explicó.

También hubo consultas vinculadas con la literatura gráfica por el impacto de “El Eternauta”. Sin embargo, Astudillo aclaró que su propuesta no se limitó al manga o la historieta. En el stand hubo libros ilustrados y materiales para docentes o para trabajar con niños.

Niños lectores

En el stand de la librería El Griego, Juan Manuel Frangoulis describió un público amplio, propio de una feria instalada en un paseo público. La Plaza Independencia, dijo, recibió lectores que llegaron por el Mayo de las Letras y también personas que pasaban por el lugar. “Hay gente que vino al evento, que está participando de alguna actividad y que busca algo específico. La ficción y los textos más distópicos van más con ese público que hoy está mucho más en boga”, señaló Frangoulis.

Para él, la feria permitió rescatar la producción local. “En esta feria hay un rescate muy importante de nuestras letras y plumas locales. Tucumán tiene escritores muy buenos”, remarcó.

Entre sus recomendados tucumanos mencionó “Qué difícil es decir te quiero”, de Marco Rosenzvaig, y el último libro de poesía de Pablo Romero. También señaló, fuera de la provincia, a Mariana Enriquez para quienes buscan textos breves y una lectura de horror cotidiano.

Los clásicos también tuvieron su lugar. “Mucha gente recupera el clásico. Trajimos los cuentos completos de Borges porque nos parecía que era un comodín y se vendió. Hubo gente que no había leído Borges y se lo llevó”, contó.

Frangoulis también rechazó la idea de que los chicos no leen. “Se construye en el imaginario popular que los chicos no leen y hay que desmitificar: los chicos sí leen”, afirmó. Según explicó, los textos de Lyna Vallejos y las aventuras detectivescas de Enola Holmes fueron parte de las búsquedas juveniles.

Así, entre poesía, clásicos, literatura gráfica, obras tucumanas y libros infantiles, la feria mostró que cada stand tuvo una “joyita” propia. Algunas se vendieron rápido, otras llamaron la atención por la tapa o por el nombre. Todas, de alguna manera, abrieron conversación entre libreros y lectores.

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