¿Por qué las franquicias argentinas dominan esta edición del Súper Rugby Américas?

  • Dogos, Pampas, Capibaras y Tarucas dominan el Súper Rugby Américas tras la fecha 12, rumbo a las semifinales por la superioridad de la estructura del rugby argentino.
  • Este dominio surge de una red federal y exigente de torneos locales frente a rivales extranjeros debilitados por crisis financieras, bajas de figuras y reestructuraciones.
  • La hegemonía consolida a Argentina como líder del rugby regional y asegura un constante desarrollo de juveniles formados en escenarios de alta presión competitiva.

¿Por qué las franquicias argentinas dominan esta edición del Súper Rugby Américas? Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Luego de la fecha 12, Dogos XV, Pampas y Capibaras ya aseguraron su clasificación a las semifinales del Súper Rugby Américas. Y aunque todavía debe luchar hasta el cierre de la fase regular, Tarucas quedó en una posición inmejorable para pelear por el último boleto disponible después de la derrota de Selknam frente a Capibaras.

La escena deja en evidencia una realidad que atravesó gran parte de la temporada: el rugby argentino volvió a marcar diferencias dentro del torneo continental.

¿Por qué Tarucas hoy está cuarto?

Dogos lidera cómodamente con 51 puntos, mientras que Pampas y Capibaras suman 45 unidades y ya aseguraron su presencia en semifinales. Tarucas, por su parte, alcanzó los 34 puntos tras golear 43-14 a Yacaré XV en La Caldera del Parque y quedó igualado con Selknam en la lucha por la cuarta posición. Entonces, ¿por qué la franquicia del NOA aparece actualmente en puestos de clasificación?

La explicación está en los criterios de desempate. El reglamento establece que el primer criterio toma en cuenta únicamente los resultados obtenidos entre las franquicias igualadas, incluyendo triunfos, derrotas, empates y puntos bonus. En ese aspecto, Tarucas y Selknam están completamente igualados: los tucumanos ganaron 41-13 en La Caldera del Parque, mientras que los trasandinos se impusieron 37-13 en Chile. Ambos sumaron cinco puntos en esos cruces directos.

Por eso el desempate pasa al segundo criterio: la diferencia general de tantos durante todo el torneo. Y allí Tarucas saca una ventaja enorme. La franquicia del NOA tiene un saldo de +32, mientras que Selknam arrastra un -63 que terminó condicionando toda su campaña. Parte de esa diferencia se explica por goleadas muy amplias sufridas por el conjunto chileno, como el 68-0 frente a Dogos en la cuarta fecha.

Una estructura rugbística mucho más amplia

La primera explicación del dominio argentino aparece en la estructura histórica del rugby nacional. Ningún otro país sudamericano posee una base de competencia tan extensa, federal y exigente como la Argentina.

Desde Buenos Aires hasta Tucumán, Córdoba o Rosario, el rugby argentino mantiene torneos locales y regionales de un nivel muy superior al resto del continente. Esa competencia interna genera jugadores acostumbrados a partidos intensos y de presión desde edades muy tempranas.

Mientras otros países todavía están desarrollando volumen y profundidad, Argentina lleva décadas construyendo una cultura rugbística consolidada.

Eso se ve reflejado en las convocatorias de los seleccionados juveniles. A modo de ejemplo, la última citación de Los Pumitas mostró el peso específico de las franquicias argentinas: Tarucas aportó cuatro jugadores (Tomás Dande, Pedro Coll, Simón Pfister y Benjamín Farías Cerioni), Dogos envió cuatro (Luciano Avaca, Manuel Gianantonio, Constantino Keller y Bautista Salinas), Capibaras aportó ocho (Manuel Cúneo, Bautista Benavides, Agustín Ponzio, Franco Marizza, Basilio Cañas, Ignacio Zabella, Benjamín Ordiz y Mateo Tanoni), y Pampas hizo lo propio con siete (Jeremy Annand, Nicolás Cambiasso, Joaquín Pascual, Fabrizio Cebron, Ramón Fernández, Jerónimo Sorondo y Federico Serpa).

El peso específico del NOA y el caso Tarucas

El crecimiento de Tarucas también ayuda a explicar esta diferencia. A pesar de estar disputando su segunda temporada, la franquicia del NOA rápidamente logró competir de igual a igual gracias al enorme caudal rugbístico que existe en la región.

Tucumán históricamente fue una de las grandes cunas del rugby argentino. Los clubes del NOA mantienen un nivel muy alto de competencia y producen jugadores constantemente. Muchos de los rugbiers que hoy integran Tarucas ya llegaban con experiencia en torneos nacionales, seleccionados nacionales y competencias de máxima exigencia.

Eso permitió que la franquicia construyera identidad y competitividad en muy poco tiempo. Esta situación es bastante similar a la de Capibaras: en su primer año, la franquicia del Litoral logró asentarse entre los equipos más competitivos y ya tiene asegurado su lugar dentro de las semifinales.

¿El resto en crisis?

En abril se conoció que Yacaré XV podría estar transitando su última temporada en el Súper Rugby Américas ya que, por problemas financieros, dejaría de competir a partir de 2027. De concretarse su salida, el equipo paraguayo se sumaría a una larga lista de franquicias que alguna vez formaron parte de la competencia y luego desaparecieron o se transformaron.

El primer torneo profesional de la región tuvo su inicio en 2020 bajo el nombre de Superliga Americana. Sin embargo, luego de unos pocos partidos, la pandemia terminó rápidamente con la actividad y dos de los “fundadores” dejaron de competir para la campaña siguiente: Ceibos, con base en Córdoba, fue reemplazado por Jaguares XV, mientras que Corinthians cambió su identidad y se transformó en Cobras Brasil Rugby.

Para 2022, Olimpia Lions siguió un camino similar al del equipo brasileño, dejando el respaldo del histórico club paraguayo para transformarse en Yacaré XV. Un año después, ya con el torneo rebautizado como Súper Rugby Américas, Jaguares XV se disolvió y dio lugar a dos nuevas franquicias argentinas: Dogos XV, devolviendo una plaza para el rugby cordobés, y Pampas, afincado en Buenos Aires y con control de la UAR.

Otro que dio un paso al costado fue Cafeteros Pro de Colombia, reemplazado por American Raptors de Estados Unidos, que también abandonó el certamen tras su segunda participación, en 2024.

El debilitamiento de los rivales directos

La inestabilidad de algunas franquicias también terminó impactando en el nivel competitivo del torneo.

Peñarol, último campeón del Súper Rugby Américas, perdió a varias figuras del seleccionado uruguayo para esta temporada. La baja más resonante fue la del wing Andrés Vilaseca, mundialista en 2015, 2019 y 2023 con Los Teros.

Según trascendió en Uruguay, su exclusión fue una decisión unilateral de la URU y recién se le comunicó oficialmente después de hacerse público el plantel, lo que generó sorpresa y malestar tanto en el jugador como dentro del ambiente del rugby uruguayo. Otros referentes como Mateo Sanguinetti, Santiago Civetta, Santiago Álvarez, Felipe Etcheverry, Bautista Basso, Carlos Deus, Felipe Arcos Pérez y Juan Manuel Rodríguez acordaron tomarse un descanso por motivos personales, provocando una fuerte reconfiguración de la columna vertebral del equipo.

Cobras, en tanto, intentó consolidar un plantel más competitivo con la llegada de refuerzos sudafricanos como Rosko Specman, histórico jugador de los Blitzboks. Sin embargo, tampoco logró marcar diferencias y volvió a hundirse en el fondo de la tabla.

Como aspecto positivo, el conjunto brasileño logró competir de igual a igual en algunos encuentros y mostró una evolución respecto a temporadas anteriores, aunque todavía parece lejos de consolidarse como una franquicia verdaderamente competitiva.

Selknam, por su parte, continúa siendo la franquicia extranjera más fuerte del torneo. No solamente porque logró mantenerse en la pelea por las semifinales luego del triunfo frente a Tarucas en Chile, sino también porque conserva gran parte de la base de la selección chilena.

El roce internacional y la mentalidad competitiva

Existe además un aspecto mental y competitivo que termina inclinando la balanza.

Argentina lleva décadas enfrentando a potencias mundiales, exportando jugadores a Europa y participando en competencias internacionales de máxima exigencia. Ese roce genera jugadores acostumbrados a escenarios de presión y partidos de alta intensidad.

Incluso en un torneo regional como el Súper Rugby Américas, esa experiencia colectiva termina apareciendo.

La tabla actual parece reflejar justamente eso. Dogos mostró una regularidad aplastante durante toda la temporada. Pampas volvió a sostener un nivel alto como en años anteriores. Capibaras sorprendió con un crecimiento enorme. Y Tarucas llega a las últimas fechas dependiendo de sí mismo para clasificarse a semifinales.

El dominio argentino no parece casualidad. Más bien aparece como la consecuencia lógica de una estructura rugbística que lleva décadas construyéndose y que hoy vuelve a encontrar en el Súper Rugby Américas un escenario ideal para demostrar su potencia. 

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