Claves para evitar un aterrizaje forzoso

Por estos días, muchos adolescentes deben cerrar la valija y abrir los libros para rendir las materias que deben. Otros deben probarse el traje para ir a la oficina. Conocé los síntomas del síndrome postvacacional

QUEDA POCO TIEMPO. A un mes de que empiecen las clases, los chicos deben recuperar hábitos. ediciones.ellas.pa QUEDA POCO TIEMPO. A un mes de que empiecen las clases, los chicos deben recuperar hábitos. ediciones.ellas.pa
04 Febrero 2015

Parece que fue ayer cuando armábamos las valijas, con la excitación de quién va a vivir el momento más esperado del año. ¿Tan pronto acabó todo? Lejos de volver con las pilas recargadas al trabajo y al estudio, muchos sienten que se les acaba la felicidad. Los inunda una sensación de abatimiento, angustia, tristeza o malhumor que los psicólogos definen como “síndrome postvacacional”.

“Tal síndrome señala un sentimiento de pérdida, que, naturalmente se refiere a la finalización de la etapa vacacional. Muchos especialistas lo comparan con la tristeza o decaimiento que se produce los domingos a la noche cuando se acaba el fin de semana… De pronto uno se da cuenta que tiene todo el año por delante: la oficina, el estudio, el negocio, las reuniones, la vuelta del colegio, los deberes de los chicos, la lucha cotidiana…”, explica la psicóloga y magister Mariela Ventura, directora del Departamento de Investigación de la Facultad de Psicología de la UNT.

Esa depresión postvacacional involucra aspectos como el volver a enfrentarse a la rutina laboral, al estudio, al hogar o a la escuela. Sin embargo, es un síndrome que no existiría tanto o por lo menos disminuiría notablemente, si se encarara el año de otra manera, señala la especialista. “Esa angustia nos está hablando de una necesidad de cambio, de salir de la rutina, de vivir de otra forma… y eso es lo que se logra muchas veces en las vacaciones: se le da descanso a los roles, a los mandatos que pesan sobre nuestros nombres, sobre nuestras funciones, sobre nuestro género. Donde vamos somos anónimos, no nos conocen, y a veces nos animamos a vivir cosas de una manera distinta”. Pero por qué tiene que ser por ese breve tiempo y no pensarlo como una forma de vida?, se pregunta.

Generalmente asociamos al trabajo, el deber y la obligación; y al ocio, solo el placer. Ventura propone “darse esos momentos de placer todo el año en nuestra vida cotidiana, es decir, matizar nuestro trabajo con actividades que nos hacen bien o vivir el trabajo con esa dosis de creatividad, de asombro, de cambio que somos capaces de hacerlo en vacaciones”, propone.

También los chicos sienten ese vértigo, sobre todo los adolescentes que deben rendir exámenes entre el 26 - dentro de tres semanas - y el 3 de marzo. “Para ellos ha comenzado la cuenta regresiva. Tienen que ponerse a estudiar ¡ya!”, advierte la docente Carmen Rodríguez. A los demás les queda todavía un mes para disfrutar de vacaciones (las clases comienzan el 2 de marzo) pero igual deben ir preparándose para empezar el año con las pilas cargadas.

Hábitos

Levantarse más temprano

El reloj biológico necesita 15 días para habituarse a los nuevos horarios. Febrero es un mes de transición en el que se van dejando de lado los tiempos relajados de las vacaciones, para comenzar a retomar poco a poco la rutina del año. Es momento de comenzar a poner el despertador para levantarse más temprano. En el caso de los chicos, levantarlos todos los días un poco más temprano, recuperar los horarios de las comidas, del baño y de ir a la cama. El proceso durará por lo menos dos semanas.

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Equipos

Las compras escolares

Ayudan a ponerse en ritmo, a generar un clima de expectativa. Las compras escolares junto con los chicos motivan y entusiasman. Salir a recorrer las vidrieras y probarse los delantales, buscar precios en las librerías, y elegir las mochilas con los personajes favoritos, suelen ser grandes estímulos. Pero antes de salir a comprar, hay que revisar los útiles que quedaron del año pasado y ver qué se puede reciclar. Volverse a probar los uniformes y decidir qué se conserva y qué se descarta. Es tiempo de ponerse en marcha para evitar apurones. 

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El colegio

¿Quién los lleva y los trae? 

Un tema fundamental es organizar cuánto antes quién lleva y trae los niños del colegio, si los padres, la niñera, una abuela o el padre de algún compañerito, entre otras posibilidades. Quizás haga falta buscar un transporte escolar. Los que van en colectivos deberán averiguar en cada empresa cuándo comenzarán a venderse los abonos mensuales. Para el caso de los niños que van a ir a una escuela nueva, es preciso llevarlos a que la conozcan para evitar que puedan sentir angustia frente a la situación nueva que se les avecina.

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