GAZA/EL CAIRO, Egipto.- Israel niega que tenga intenciones de empujar a los palestinos de Gaza a través de la frontera hacia Egipto, pero eso es lo que está pasando con los civiles que buscan refugio de los bombardeos. Además, las agencias de ayuda internacionales alertan que el hambre se extiende entre la población del enclave asediado.
Mientras empeora la crisis humanitaria, los combatientes de Hamas y las tropas israelíes siguen luchando en todo el territorio. Los s intentaron impedir que los tanques israelíes avanzaran por las calles destrozadas.
El Ministerio de Salud de Gaza dijo que 18.205 personas habían muerto y 49.645 habían resultado heridas en Gaza en poco más de dos meses de guerra, cientos desde que Estados Unidos vetó una propuesta de alto el fuego en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el viernes.
La mayoría de los 2,3 millones de habitantes de Gaza han sido expulsados de sus hogares y los residentes dicen que es imposible encontrar refugio o comida en el enclave costero densamente poblado.
Los relatos de los palestinos que quedan en el territorio dan cuenta de las condiciones extremas en las que están. Un palestino contó a reporteros en el lugar que no había comido durante tres días y que tuvo que mendigar pan para sus hijos. “Finjo ser fuerte, pero tengo miedo de derrumbarme delante de ellos en cualquier momento”, contó, pidiendo no ser identificado por temor a represalias.
La Unrwa, organismo de Naciones Unidas responsable de los refugiados palestinos, dijo que algunas personas estaban llegando a sus centros de salud y refugios llevando a sus hijos muertos. “Estamos al borde del colapso”, difundió en X la organización.
Durante el fin de semana, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que temía un desplazamiento masivo hacia Egipto y el comisionado general de la Unrwa, Philippe Lazzarini, dijo que hay intencionalidad en las operaciones para empujar a los habitantes de Gaza más cerca de la frontera.
Jordania también acusó a Israel de intentar “vaciar Gaza de su pueblo”. La frontera con Egipto es la única salida de Gaza en la actualidad, pero El Cairo ya advirtió que no permitirá que los habitantes de Gaza entren en su territorio por temor a que no puedan regresar.
El gobierno israelí negó ayer que ese fuera su objetivo. El portavoz Eylon Levy calificó la acusación de “escandalosa y falsa” y afirmó que su país se estaba defendiendo de los “monstruos” que atacaron a Israel el 7 de octubre. En esa incursión, la más mortífera en la historia de Israel, hombres armados de Hamas mataron a 1.200 personas, en su mayoría civiles, y tomaron 240 rehenes, según los recuentos israelíes. Desde entonces, alrededor de 100 han sido liberados.
El ataque de Hamas desencadenó una represalia israelí y provocó el período de guerra más sangriento del conflicto que ya lleva de décadas de duración.
Los funcionarios de la ONU dicen que 1,9 millones de personas -el 85% de la población de Gaza- están desplazadas y describen las condiciones en las zonas del sur donde se han concentrado como infernales.
Los habitantes de Gaza dijeron que las personas obligadas a huir estaban muriendo de hambre y de frío, no sólo por los bombardeos, y describieron saqueos de camiones de ayuda y precios altísimos.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha dicho que la mitad de la población está muriendo de hambre.
Berlín y Bruselas
Miles de ciudadanos se manifestaron en las calles de Berlín en contra del antisemitismo y en defensa de Israel.
Al mismo tiempo, se llevó a cabo una protesta en la capital de Alemania en contra de los ataques israelíes contra Gaza. La primera de las marchas contaba con el apoyo de Olaf Scholz. En las redes sociales, el canciller alemán habló de “enviar una importante señal” y “levantar la voz contra el antisemitismo, contra el racismo, contra el odio y la incitación”.
Bajo la lluvia, los manifestantes, entre los que se contaban el alcalde de Berlín, el conservador Kai Wegner, o el ministro de Trabajo, el socialdemócrata Hubertus Heil, caminaron desde el parque de Tiergarten hasta la Puerta de Brandeburgo tras una pancarta en la que podía leerse “Nunca más es ahora”.
Muchos de los participantes, entre los que había además personalidades del mundo de la cultura y el espectáculo- portaban banderas israelíes.
En Bruselas, unas 4.000 personas salieron a la calle para manifestarse contra el antisemitismo. Algunos ciudadanos portaban pancartas en las que se leía: “No hace falta ser judío para marchar contra el antisemitismo”. Días antes, la presidenta de la Union Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que “un viejo mal está resurgiendo en Europa”, en el transcurso de una ceremonia para encender una de las velas del candelabro de la fiesta judía de las luces Janucá, frente a los edificios de la Comisión Europea y del Consejo en Bruselas.
“No debería haber lugar para este odio, especialmente, aquí en Europa. Nada justifica el aumento del antisemitismo. Ninguna guerra, ningún argumento político puede excusarlo”, declaraba la política alemana. Von der Leyen añadió que la Unión Europea crearía un nuevo premio para celebrar el patrimonio cultural judío. Además, la Comisión Europea ya ha anunciado una serie de medidas para combatir el aumento de la incitación al odio y la delincuencia, incluida la financiación adicional para proteger los lugares de culto.