La  Comunidad  India de Quilmes demandó en forma urgente al Gobierno de la provincia obras hídricas que eviten el desborde del río homónimo y la pavimentación del camino de acceso a la Ciudad Sagrada, ubicada a tres kilómetros al oeste de la ruta 40. El sitio histórico permaneció aislado desde el martes hasta el jueves a causa de un alud  que bajó desde las serranías.

Los pobladores consideran que los trabajos que reclaman son  de suma importancia para facilitar el ingreso de turistas al lugar y evitarles las molestias que les genera actualmente el mal estado de ese tramo.

Problemas frecuentes

“El camino en estos días quedó dañado por las correntadas que desmadran del río Quilmes. Hacen falta obras de reencauce y  desagües o alcantarillas que impidan los perjuicios que ocasionan las aguas o aludes  cada vez que llueve.  Durante el verano estos problemas son frecuentes”, sostuvo Patricio González, cacique del lugar. “Son más de 20 los emprendedores que dejaron de trabajar durante tres días hasta que Vialidad reparó el tramo. Todos  quedaron sin ingresos para sostener sus familias por el aislamiento”, añadió el dirigente. El mal estado del camino de acceso a la Ciudad Sagrada se remonta a hace un largo tiempo.

“Muchos turistas llegan al sitio de mal humor y plantean sus quejas ante la situación de la vía de tierra. Otros avanzan unos metros y retornan sin conocer el sitio. En definitiva es una situación que nos perjudica e impide el desarrollo de la economía local”, sostuvo el cacique.

Según el dirigente, los visitantes “cuestionan las razones por las que cobramos entrada cuando el camino de acceso está en pésimas condiciones”. “Nos preguntan por qué el dinero que recaudamos no lo destinamos para hacer mejoras en la carretera. Pero la cuestión es que se trata de una ruta provincial y lo que se necesita de inversión está muy de lejos de nuestro alcance. La Provincia lo podría hacer”.

“Defensas precarias”

Otra obra que reclama la comunidad es la de defensa del río Santa María a la altura de Quilmes Bajo, El Bañado y Anjuana. “Ahí se hacen defensas precarias que son vulneradas por las crecientes y ponen en riesgo a los habitantes de la zona”, advirtió González.  

Coadministración

En junio pasado en Quilmes quedó formalmente constituido   el  Consorcio de Co-administración de la Ciudad Sagrada durante una asamblea en la que participaron dirigentes de 14 comunidades originarias de  base de Quilmes. El organismo quedó  integrado por representantes de ese colectivo aborigen y del Ente Tucumán Turismo. Tendrá una vigencia de seis años. La Ciudad Sagrada o las ruinas de Quilmes a lo largo de los años estuvieron administradas por grupos de comuneros y también por firmas particulares concesionadas por el Ente de Turismo. Durante ese período fueron  frecuentes los conflictos de intereses vinculados con la explotación. “La Ciudad Sagrada  representa un valioso recurso de generación de fuente de trabajo y desarrollo de la comunidad. Hace poco nos hicimos cargo de ella y  ya estamos trabajando para  mejorar los diferentes servicios. La pavimentación del acceso figura entre las prioridades”, apuntó.  La representante jurídica del Ente de Turismo,  Jorgelina Fontdevila, al visitar el lugar dijo que ”la conformación del consorcio de coadministración de la Ciudad Sagrada de Quilmes es un paso importante que dio esta gestión de Domingo Amaya en el plan de acompañar a la comunidad y trabajar juntos para el crecimiento  y desarrollo de Quilmes”. “Sabemos que hay cuestiones de organización internas que nosotros no podemos ni debemos intervenir, pero sí se les puede brindar las herramientas adecuadas a fin de que trabajen organizados. De esta manera todo el territorio de Quilmes podrá  ser un gran destino turístico,  generar desarrollo, trabajo para la gente y mucho ingreso”, aventuró. “Creemos que trabajar en conjunto con la comunidad es importante y novedoso. Se trata  de un gran desafío que se asumió y estamos muy contentos y expectantes por las  cosas por desarrollar”, remarcó.