Una pintura del renombrado artista austriaco Gustav Klimt aseguró un lugar de privilegio en el mercado global del arte al convertirse en la segunda obra más costosa jamás vendida en una subasta. El Retrato de Elisabeth Lederer, creado entre 1914 y 1916, se remató en Sotheby’s de Nueva York, capturando la atención de coleccionistas y expertos internacionales el 19 de noviembre de 2025. La venta histórica confirma la inmensa valoración actual del arte moderno del siglo XX.
La emotiva carta que Taylor Swift le escribió a Liam Payne en 2017 será subastadaEl cuadro pertenecía a la prestigiosa colección privada de Leonard Alan Lauder, coleccionista y filántropo que falleció en junio. Este acontecimiento artístico marcó un hito significativo, porque la obra alcanzó un precio formidable y se estableció como la de arte moderno que consiguió la mejor cotización en subastas de todos los tiempos. La trascendencia de la pieza no solo reside en su valor comercial, sino también en la compleja historia de su protagonista y su supervivencia al régimen nazi.
¿Cuánto costó la segunda obra más cara del mundo?
La cotización final del Retrato de Elisabeth Lederer fue de US$236.360.000 dólares. Esta asombrosa oferta llegó mediante una puja telefónica que tuvo lugar en las oficinas de Sotheby’s en la ciudad estadounidense. El remate, que estableció un récord absoluto para el arte moderno, formó parte de la enajenación del acervo de Leonard Alan Lauder.
Con esta suma, la obra de Klimt se ubicó justo detrás de Salvator Mundi, la pieza más cara en la historia de las subastas. Dicha pintura, atribuida a Leonardo da Vinci, se vendió en 2017 por 450.323.500 dólares. El retrato también superó el valor del Shot Sage Blue Marilyn, una obra de Andy Warhol por la cual se pagaron US$195.040.000 dólares en 2022.
Quién era Gustav Klimt, el pintor de las obras más caras de la historia
Gustav Klimt es un pintor austriaco, reconocido por ser uno de los máximos exponentes del modernismo y el simbolismo europeo, quien murió de forma inesperada a los 55 años en 1918. La familia Lederer constituyó una pieza clave en la vida del pintor, Serena y August, ellos declararon que "El retrato de Elisabeth Lederer siempre estuvo colgado en la casa vienesa de August y Serena Lederer. Su colección de arte era una de las más prestigiosas de Viena, e incluía valiosas pinturas renacentistas y bronces de Simone Martini, Lucas Cranach y Benvenuto Cellini, además de más de once pinturas de Klimt y cientos de sus dibujos".
El trabajo de Klimt es ampliamente reconocido por su "período dorado", etapa que incluye sus piezas más célebres. Su pintura más famosa, El beso (1907/8), se aloja en la Galería Belvedere de Viena. Este período destaca por el uso de pan de oro y patrones decorativos, elementos visibles en el icónico Retrato de Adele Bloch-Bauer I, que Ronald Lauder adquirió en 2006 en una transacción privada por 135 millones de dólares.
El retrato de Elisabeth cuenta una historia profunda ligada a la Segunda Guerra Mundial y la necesidad de eludir al nazismo. El gobierno nazi confiscó la pieza en 1938, trasladándola a un depósito. Para salvaguardar su vida, la joven solicitó que se reconociera a Klimt como su padre biológico, estrategia que Serena aceptó. Respecto a esa decisión que alteró los lazos familiares de manera definitiva, Sotheby’s confirma: una ficción que le salvó la vida y a la que su madre accedió. Serena, quien ese mismo año huiría a Budapest, firmó un documento reconociendo la paternidad de Klimt. Tras diversos exámenes, Elisabeth fue reconocida como la hija ilegítima del artista y, por lo tanto, como poseedora de sangre aria.