Durante los festejos de Año Nuevo, entre el 31 de diciembre y las primeras horas del 1 de enero, las guardias provinciales atendieron un total de 2.360 consultas, según el balance oficial brindado por el ministro de Salud Pública de Tucumán, Luis Medina Ruiz.
Dentro de las estadísticas, el dato más sensible correspondió a la accidentología vial. Se registraron 62 siniestros en toda la provincia, muchos de ellos protagonizados por motociclistas que ingresaron con politraumatismos y traumatismos encéfalocraneanos (TEC).
Sin embargo, Medina Ruiz ofreció un dato alentador en la comparación interanual: "Solo se registró un paciente grave, lo cual es positivo si lo comparamos con años anteriores y con lo sucedido el 24 y 25 de diciembre pasado".
A pesar de que el sistema "dio respuesta en todo momento", el ministro insistió en el mensaje de prevención: "Valorar la vida es fundamental; muchas de estas situaciones pueden evitarse", dijo, haciendo hincapié en el uso del casco, el respeto a las normas de tránsito y la tolerancia cero al alcohol y al celular al volante.
Más allá de los choques, las guardias estuvieron ocupadas por patologías clínicas. Hubo un número significativo de ingresos por accidentes cerebrovasculares (ACV), así como descompensaciones por hipertensión arterial y diabetes, cuadros agravados muchas veces por el abandono de la medicación durante los festejos.
El director del Hospital Padilla, Mario Sardón Traverso, detalló que en ese nosocomio se asistieron a unas 250 personas. "La mayoría fueron por causas clínicas como descompensaciones metabólicas, ACV, excesos alimentarios y consumo de alcohol", explicó.
Por su parte, la doctora Dive Mohamed, directora general de Gestión Sanitaria, destacó la articulación entre los distintos niveles de atención. "A pesar de las condiciones climáticas y la expectativa de una mayor demanda, la afluencia de pacientes fue menor a la prevista y similar a la del año anterior", señaló.