Noviembre de 2002. La desnutrición hacía estragos en Tucumán y Santiago, un bebé de seis meses, se convertía en la quinta víctima. Su madre, Beatriz, sobrevivía en precarias condiciones junto a sus otros tres hijos. “Tuvo que pasar esta desgracia para que se fijaran en nosotros. Miles de veces fuimos a pedir trabajo, pero no nos dieron importancia. Queremos trabajo y no bolsones de comida. Que los gobernantes por una vez hagan lo que deben, y no lo que les conviene. Lo único que queremos es vivir con dignidad”, le dijo Beatriz a LA GACETA. La foto subrayó ese testimonio desgarrador.