La tormenta de gran intensidad que afectó este miércoles al Valle de Lerma volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la región frente a los fenómenos climáticos y generó una situación crítica en la red vial, en especial para quienes se trasladan desde Tucumán hacia Cafayate. Las fuertes precipitaciones provocaron el aumento del caudal del Arroyo San Vicente, lo que dejó a numerosos conductores varados durante la tarde sobre la ruta nacional 68, uno de los principales corredores utilizados para acceder a los Valles Calchaquíes.

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Tras el temporal, las rutas provinciales y nacionales de Salta permanecen transitables, aunque con extrema precaución, mientras avanzan los trabajos de mantenimiento y reparación en los sectores más afectados. Así lo reflejan los informes oficiales y los relevamientos de medios locales, que advierten sobre calzadas con agua acumulada, sedimentos y banquinas erosionadas.

Rutas 68 y 40: habilitadas con precaución y con trabajos viales en tramos afectados por el temporal

En el caso de la Ruta Nacional 68, uno de los corredores más castigados por la crecida de arroyos, hoy se encuentra habilitada con precaución, especialmente en el tramo La Merced – Sumalao, donde las cuadrillas viales continuarán trabajando en todas las zonas comprometidas. Más hacia el sur, en dirección a Cafayate, las máquinas realizan tareas de relleno de erosiones en banquinas y limpieza de la calzada entre el kilómetro 28 (La Yesera) y el kilómetro 60 (Río Las Conchas).

En tanto, sobre la Ruta Nacional 40, otro eje clave para la circulación turística y productiva, se llevan adelante trabajos de perfilado de calzada en el tramo comprendido entre el kilómetro 4495 (Angosto de Cachi) y el kilómetro 4479 (Vallecito), con el objetivo de restablecer condiciones seguras de tránsito.

Desde los organismos de emergencia y Vialidad reiteraron el pedido de circular a baja velocidad, respetar las indicaciones del personal vial y consultar los partes oficiales antes de emprender un viaje, ya que el estado de las rutas puede modificarse rápidamente ante nuevas lluvias o crecidas repentinas.