Llevar semanas entrenando y que el resultado sea únicamente la frustración por los pocos avances o, peor aún, por una lesión física, puede desmotivar a cualquiera a la hora de seguir asistiendo al gimnasio. Pero detrás de la desilusión se esconden desaciertos imperceptibles que, según la Universidad de Harvard, muchas veces son los causantes de nuestro estancamiento.

Así funciona un gimnasio exclusivo para mayores de 50 años

Empezar a entrenar requiere de un compromiso que demanda de nosotros tiempo, dedicación y esfuerzo. Así es que, en cada movimiento que hagamos, buscamos que valga la pena, y lo último que queremos es que esos intentos se vean perjudicados. Pero los errores siempre están al acecho y son sencillos de cometer.

Los seis errores más comunes según la Universidad de Harvard

Es fácil caer en fallos durante el entrenamiento que terminan lastimándote, como hacer un ejercicio que es demasiado desafiante o usar la técnica incorrecta al realizar un movimiento en particular. Desde la Universidad de Harvard detallaron cuáles son los descuidos que llevan a resultados poco provechosos.

1. Ignorar el calentamiento previo

Saltarse los minutos iniciales de preparación es un riesgo innecesario. A medida que envejecemos, los músculos y tendones pierden agua y flexibilidad, volviéndose más frágiles. Harvard recomienda realizar movimientos repetitivos, como marchar en el lugar o hacer círculos con los brazos, para llevar sangre y oxígeno a los tejidos antes de la exigencia máxima.

2. La falta de constancia (y el exceso repentino)

Ser un "guerrero de fin de semana" no funciona. La inconsistencia reduce la efectividad del ejercicio, mientras que intentar compensar la falta de ritmo con sesiones agotadoras aumenta el riesgo de lesiones. El objetivo ideal debe ser alcanzar 150 minutos de actividad moderada a la semana, distribuidos en sesiones regulares de al menos 20 minutos diarios o 50 minutos tres veces por semana.

3. Levantar más peso del debido

Cargar pesas excesivas, sobre todo si se está retomando la rutina después de un tiempo, es la receta perfecta para un desgarro. La recomendación de los especialistas es priorizar el volumen sobre la carga: es preferible usar pesas más livianas y aumentar el número de repeticiones (por ejemplo, dos series de 20 levantamientos) para fortalecer el cuerpo de manera segura.

4. No dar descanso a los músculos

Trabajar el mismo grupo muscular todos los días es un error frecuente que impide la recuperación. Los músculos necesitan al menos 48 horas tras un entrenamiento de fuerza para reconstruirse. Lo ideal es alternar las zonas trabajadas: si el martes te enfocaste en brazos y hombros, el miércoles deberías dedicarlo a otro grupo muscular o al descanso.

5. Descuidar la hidratación

El agua no solo calma la sed; también amortigua las articulaciones y estabiliza la presión arterial. Al sudar perdemos electrolitos y acumulamos ácido láctico, lo que deriva en calambres. Según la Academia Nacional de Medicina, las mujeres deberían ingerir unas 11 tazas de líquido al día y los hombres 15, contabilizando no solo el agua, sino también infusiones y el aporte de frutas y verduras.

6. Entrenar con una mala postura

Hacer ejercicio encorvado o con los hombros redondeados es una amenaza directa para la espalda y los tendones. La mala postura durante el esfuerzo puede provocar desde distensiones hasta tendinitis crónicas. Mantener la espalda recta y los hombros bajos y hacia atrás es fundamental para asegurar que el esfuerzo físico sea saludable y no una fuente de dolor.