Cientos de personas en Mar del Plata y en otras localidades de la costa bonaerense vivieron una tarde de caos y desconcierto, cuando un fenómeno repentino del mar las sorprendió. Hacia las 16.30 el agua se retiró de la costa unos 50 metros para luego avanzar violentamente con una ola de gran magnitud que provocó destrozos, dejó más de 30 heridos y causó la muerte de una persona. Se trató de un meteotsunami, un evento que puede tener efectos similares a los de un tsunami, pero cuyo origen no está en el fondo del mar, sino en la atmósfera.

A diferencia de los tsunamis, que son causados por terremotos, por erupciones volcánicas o por deslizamientos submarinos, los meteotsunamis se producen a partir de una interacción directa entre la atmósfera y el océano. Su formación responde a una secuencia de procesos encadenados. El punto de partida es una variación rápida de la presión del aire asociada a sistemas meteorológicos intensos, como el avance de un frente frío o una perturbación atmosférica. Ese cambio actúa como un empuje sobre la superficie del mar, deformando su nivel en poco tiempo.

Ese empuje atmosférico genera una onda larga que se desplaza sobre el mar. En aguas profundas, esta oscilación suele ser pequeña y casi imperceptible. El fenómeno se torna peligroso cuando la velocidad de la perturbación atmosférica coincide con la velocidad natural de las olas del mar. En ese caso, la energía se amplifica progresivamente y aumenta el tamaño de la ola. Al llegar a zonas de poca profundidad, la energía concentrada no puede dispersarse. La ola se comprime y deviene una crecida súbita del nivel del mar, que puede avanzar con fuerza sobre la playa y generar olas de gran magnitud en poco tiempo.

Un comportamiento llamativo del meteotsunami del lunes fue la retirada previa del mar. Esto ocurre porque la primera fase de la onda es negativa, el nivel del agua desciende bruscamente antes de que llegue la cresta principal. Esa retirada, que puede durar segundos o minutos, suele ser interpretada como una bajamar excepcional, cuando en realidad es una señal de peligro inminente.

Los meteotsunamis no son excepcionales a escala global, pero en la mayoría de los casos pasan inadvertidos. El riesgo aparece cuando coinciden varias condiciones al mismo tiempo: cambios atmosféricos intensos, una geometría costera favorable, retirada del mar previa y personas expuestas. A diferencia de otros eventos costeros más habituales, estos fenómenos son difíciles de prevenir, ya que requieren una combinación muy precisa de factores y pueden desarrollarse en cuestión de minutos. Aunque no alcanzan la escala destructiva de los grandes tsunamis, pueden resultar altamente peligrosos cuando se producen de forma repentina.

Este episodio volvió a evidenciar que el comportamiento del mar puede cambiar en modo abrupto y que fenómenos poco conocidos representan un riesgo real en zonas costeras.