José Lazarte nació en Simoca y está radicado en Nueva Esperanza, Santiago del Estero, desde donde desarrolla su destino como músico y bailarín de folclore norteño. Zambas y chacareras lo acompañan desde la infancia, criado en una casa donde esos ritmos formaban parte de su cotidiano, con influencias de artistas consagrados del cancionero popular argentino.
Luego de dos meses de recorrer Europa con distintos shows, el artista acaba de regresar al país. “La música es mi forma de expresar mis raíces y mi identidad, siempre fusionando lo tradicional con lo moderno para conseguir un sonido único que me distinga. Mi origen simoqueño sigue firme, aunque me haya radicado en Santiago del Estero, porque soy parte de la tierra donde están mis afectos y mi familia”, afirma en diálogo con LA GACETA.
Su experiencia europea le permitió integrar espectáculos donde el tango era la puerta de entrada al folclore. La propuesta de “Tango Pulse” respondía a la lógica de consumo cultural del público -en especial, el italiano-: el 2x4 tiene una amplia difusión, mientras que lo folclórico viene por detrás, por más reconocimiento que hayan tenido voces como Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui o Jairo.
“Esa experiencia europea fue un sueño hecho realidad, me permitió compartir la pasión y la esencia de la música argentina con el mundo, mostrar la riqueza cultural nacional y demostrar que puede trascender fronteras sin duda alguna”, asegura. El elenco de los espectáculos fue diverso, y lo compartió junto a Katya Azzarito (Italia), Jéssica Santo Domingo (Venezuela) y el mendocino Álvaro Lucero, junto a bailarines, todos bajo la dirección general de Ricardo Cabrera.
- ¿Qué sentiste en los shows?
- Me sentí como un embajador de la cultura argentina. El público europeo se enamoró del tango y del folclore, y eso me llenó el corazón de orgullo y emoción. Esta gira me enseñó que la música es un lenguaje universal, que puede unir a las personas y trascender fronteras. Me di cuenta de que, más allá de las diferencias culturales, el arte es lo que nos hace humanos.
- ¿Con qué línea folclórica te identificás?
- Mi propuesta es una mezcla de lo tradicional y lo contemporáneo, sin dejar de dar lugar a lo popular. Lo que más me importa es que la música sea auténtica, honesta, sincera, que venga del corazón. En esta gira en particular, intervine más como músico y director artístico, trabajando codo a codo con Cabrera, a quien le agradezco la confianza que tuvo en mí. También bailé folclore en algunos cuadros puntuales. Me sentí muy pleno.
- Tu instrumento es el violín, pero en los shows tocaste la guitarra eléctrica.
- Aprendí el violín de forma autodidacta, lo que me permite mostrar el mensaje de nuestros mayores referentes. El monte y su simpleza dicen mucho, y es eso lo que quiero transmitir con mi arte. Me identifico con el latir del bombo, mi danza, mis canciones y mi violín, y eso me permite conectar con el público de una manera especial y profunda.
- ¿Cuál es el desafío que se viene para este año?
- Ya estoy trabajando en nuevos proyectos que me emocionan, como poder estar en los espacios paralelos del festival de Cosquín y actuar nuevamente en Tucumán.
- Tu hija Alma Lazarte Vega está abocada también al canto.
- Me llena de orgullo verla seguir mis pasos, es maravilloso verla transitar esta huella, que siga su corazón porque la música y el arte es un regalo que Dios nos da.
- ¿Qué consejos les darías a los jóvenes músicos?
- Los sueños se pueden alcanzar y concretar, solo hay que creer en uno mismo y perseguir esa estrella. No bajés los brazos, cerrá fuerte tu puño y luchá hasta lograrlo.