A solo tres días del debut en el torneo Apertura, Marcelo Gallardo parece tener definida la estructura del equipo, pero no se conforma con lo visto hasta ahora. La falta de fluidez en el juego de River durante los amistosos de pretemporada encendió una luz de alerta y, para el choque del próximo sábado frente a Barracas Central, el entrenador podría patear el tablero con una inclusión sorpresiva: Tomás Galván.
El mediocampista ofensivo de 25 años, que regresó al club tras su cuarto préstamo consecutivo, se ha convertido en la debilidad del cuerpo técnico en este verano. Luego de una última temporada sólida en Vélez, desde Liniers insistieron para renovar la cesión o comprar parte de su pase. Sin embargo, fue el propio Gallardo quien bajó el martillo: pidió que se quedara, lo llevó a la pretemporada y ahora planea darle un rol protagónico.
Un socio para "Juanfer"
La decisión del DT tiene un fundamento táctico claro. En el amistoso ante Peñarol, el mediocampo conformado por Fausto Vera, Aníbal Moreno y Kevin Castaño mostró solidez, pero careció de generación de juego. La pelota no llegó limpia a los delanteros y el equipo extrañó un nexo.
Allí es donde aparece Galván. Rápido, preciso y con buena lectura, el volante ingresaría para convertirse en el socio permanente de Juan Fernando Quintero. Quien pagaría los platos rotos sería el colombiano Castaño, que dejaría su lugar en el once inicial. Aunque Giuliano Galoppo y Santiago Lencina son opciones válidas para el puesto, hoy corren de atrás en la consideración del técnico.
Galván vuelve a Núñez con otro semblante. Tras sus pasos por Defensa y Justicia (2022), Colón (2023), Tigre (2024) y Vélez (2025), acumula 125 partidos y 15 goles en Primera División. Una experiencia vital para un jugador que en River apenas disputó ocho encuentros (146 minutos en total) y cuyo debut se remonta a aquel insólito Superclásico de 2021, marcado por el brote de Covid-19.
Cambio de planes en el mercado
Mientras Gallardo ajusta las piezas en el campo, en las oficinas del Monumental también hubo un golpe de timón. A pesar de que la salida de Miguel Borja dejó una vacante en la delantera y se buscaba un central (caída la opción de Jhohan Romaña), River decidió frenar la búsqueda activa de refuerzos.
Con el cierre del libro de pases fijado para el 27 de enero, la postura consensuada entre el DT y el dirigente Stefano Di Carlo es clara: solo se incorporará a alguien más si surge una "oportunidad excepcional" o irresistible desde lo económico.
Con las llegadas de Moreno, Vera y Matías Viña ya acopladas al grupo, el cuerpo técnico está conforme con la competitividad interna y la respuesta física del plantel. La idea es potenciar los recursos actuales y no comprar por comprar. Así, salvo un imprevisto de último momento o una venta al exterior que extienda el plazo, el "Millonario" encarará el semestre con lo que tiene, apostando a recuperar soldados propios como la gran sorpresa de este mercado: Tomás Galván.