Un golpe

Después de mucho tiempo, en la región se produjo un accidente que sirvió para confirmar una sospecha. Por error de cálculo del piloto, una avioneta que transportaba 364 kilos de cocaína, se precipitó en un campo de Rosario de la Frontera, muy cerca del límite de Tucumán. Ese percance también sirvió para confirmar que el sistema de radarización que utiliza la Nación presenta varias fallas.

Nuevos caminos

La Ruta de los Valles terminó consolidándose como una vía para el transporte de cocaína, fundamentalmente. Este recorrido une tres provincias: Salta, Tucumán y Catamarca a través de la ruta nacional 40 y otras arterias provinciales. Por el Operativo Lapacho, los únicos controles fijos que hay son en tierras tucumanas. Justamente, en nuestra jurisdicción, con más de 600 kilos, es lugar donde más “merca” se decomisó.

Alerta

El crecimiento del secuestro de sustancias en el este salteño y tucumano, y en el norte santiagueño, tiene una sola razón de ser: por allí están las rutas que llevan al litoral, región atravesada por la llamada Hidrovía del Paraná. Ese camino pluvial es el principal punto de partida de la droga que se envía a otros continentes.

Destinos

Buenos Aires sigue siendo el principal punto de envío de la droga que se secuestró en el NOA durante el 2025 con más de una tonelada. Las sustancias decomisadas, según los registros de LA GACETA, tenían destino a 16 de las 24 jurisdicciones que tiene Argentina. También hubo un importante decomiso de una carga que era trasladada a Chile.

Transporte

Los camiones, con 3.297 kilos de cocaína, se consolidaron como el medio de transporte que mayor carga se utilizó para transportar. Sin embargo, hubo más hallazgos de droga que eran llevadas en camionetas (2.778 kilos) y en autos (1.750 kilos). Ante la falta de controles, apareció un nuevo mecanismo de envío: por encomienda.

Vulnerabilidad

Los narcos, por los procedimientos realizados el año pasado en el NOA, se estarían aprovechando de la situación socio-económica para desarrollar su actividad ilícita. Se incrementó la utilización de “capsuleros”, que son las personas que transportan sustancias en el interior de su cuerpo. Además, se afianzó el envío de drogas en micros que transportan obreros golondrinas.