La iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria persiste en el centro de Villa Chicligasta. Sus muros de adobe de gran espesor -débiles y descuidados- guardan más de cuatro siglos de historia y devoción. Ese edificio histórico sufrió un fuerte impacto durante la madrugada del lunes, cuando se derrumbó el campanario como consecuencia de las intensas lluvias que afectaron, una vez más, a gran parte de la provincia. El colapso ocurrió alrededor de la 1.30 y no dejó más que escombros. El momento quedó registrado en un video que refleja la magnitud de los daños y que generó preocupación tanto en la comunidad local como en el ámbito patrimonial.
La capilla es considerada una de las más antiguas de Tucumán y un símbolo patrimonial de la región. Frente a la plaza principal, el templo marcó durante generaciones el ritmo de la vida comunitaria en esta localidad ubicada a 85 km de San Miguel de Tucumán.
Siglos de historia
Existen registros que indican que en el lugar de la iglesia que conocemos ya había una construcción religiosa entre 1595 y 1596 y se presume que San Francisco Solano estuvo allí durante ese período. La edificación actual se levantó sobre las ruinas de aquella primera capilla, cuya antigüedad supera los 400 años.
El edificio que sufrió el derrumbe data de 1797, según la fecha tallada en la puerta principal. En 1941 fue declarado Monumento Histórico Nacional mediante el decreto 98.076 y protegido por su valor histórico y artístico. Desde entonces, el templo quedó bajo resguardo patrimonial, con restricciones para cualquier tipo de modificación estructural.
Cierre y deterioro
Desde 2019, la capilla permanecía cerrada por razones de seguridad. Una profunda grieta se extendía desde la base hasta la mitad de la torre del campanario, de unos 15 metros de altura, lo que ya representaba un riesgo de derrumbe. Ante ese escenario, los oficios religiosos se realizaban en el exterior.
El paso del tiempo, la falta de mantenimiento y reparaciones parciales deterioraron aún más la estructura. Las lluvias persistentes de las últimas semanas terminaron de debilitar el sector más comprometido del edificio. El colapso afectó únicamente al campanario, aunque se trata de una parte importante de la infraestructura del templo.
Trabajos previos
El comisionado local, Emilio González, explicó que las últimas obras de envergadura se realizaron en 2024 y estuvieron centradas en el interior del edificio. “Se renovó completamente la parte interna y se colocó luminaria nueva. Todo el trabajo interior quedó prácticamente nuevo”, dijo. González precisó que la empresa Anticorrosiva del Norte SRL intentó iniciar tareas preliminares el lunes de la semana pasada, pero no pudo hacerlo debido a las lluvias.
El techo se desplazó y el derrumbe del campanario no pudo evitarse. “La estructura ya estaba muy abierta y, al ser todo de adobe, con tanta lluvia fue cediendo”, expresó.
Tras el colapso, personal de la empresa comenzó a retirar los ladrillos caídos. También intervinieron profesionales de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU) para evaluar la parte dañada y definir los pasos a seguir.
Proyecto postergado
El arquitecto Ricardo Salim, delegado en Tucumán de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, manifestó su preocupación por el derrumbe y recordó que el proyecto de restauración integral de la capilla tiene 13 años. “La noticia del derrumbe me dio mucha tristeza. Es algo que advertí desde hace años”, afirmó.
“En 2007, los arquitectos Andrés Nicolini, Pablo De Angelis, Mirta Sosa y Juan Logusso me hicieron llegar a la Unidad de Reconversión del Espacio Público (UREP) un proyecto que habían realizado para proponer a Nación y Provincia la recuperación de la iglesia”, relató el arquitecto y detalló que se iniciaron gestiones a lo largo de los años y lograron que en cada cambio de autoridades de la Comisión Nacional de Monumentos se aprobaran los proyectos y los presupuestos realizados por la Secretaría de Obras Públicas, pero sin ejecutarse.
Salim explicó que el plan atravesó múltiples instancias administrativas y contó con aval técnico. “En 2023 se habían conseguido $65 millones de la Nación y estaba todo listo para que fueran transferidos a la provincia”, señaló. “Entre 2023 y 2024 se realizaron los trámites para obtener esos fondos, pero se detuvieron cuando el gobernador Juan Manzur pidió licencia. En 2024, envié al entonces ministro de Obras y Servicios Públicos, Santiago Yanotti, todos los detalles para que se recuperaron los fondos, especialmente ante la situación del cambio de Gobierno nacional. Ese cambio no nos favoreció. Los fondos ya no se podían conseguir. Desde entonces, y hasta mi renuncia a mediados de 2024 a la UREP, la tarea diaria fue tratar de lograr esta obra. No se logró”, se lamentó.
El arquitecto lleva casi dos décadas de trabajo en la recuperación trunca de este patrimonio y advirtió sobre las consecuencias de no intervenir a tiempo. “Los monumentos, si no se cuidan, se deterioran. Cuanto más tiempo pasa, más compleja y más costosa se vuelve la obra”, sostuvo.
Empieza la recuperación: plazo de un año de ejecución
La obra de restauración y puesta en valor de la capilla de Nuestra Señora de la Candelaria se pondrá en marcha con financiamiento de la Provincia, aún tratándose de un Monumento Nacional. Así lo confirmó Osvaldo Díaz, director de Patrimonio del Ente Cultural. “Desde el 5 de enero el Ministerio de Obras Públicas licitó la obra de recuperación de la iglesia con fondos exclusivamente de la provincia y las tareas se realizarán con un plazo de 12 meses para su ejecución”, señaló. El monto de la obra es de $650 millones, aproximadamente.