El año 2025 ha pasado con un fuerte debate para modificar la Ley 7.640 sobre el uso de los biocombustibles y su incidencia en la política energética del país. Las opiniones de las entidades empresarias del sector agrícola y las vinculadas con el petróleo han quedado enfrentadas, en medio de una postura del Gobierno nacional tendiente a mantener las cosas sin cambios.
El uso de bioetanol como componente de los combustibles líquidos resultó una política estratégica en la Argentina desde la sanción de la Ley 26.093 en 2006. A partir de 2010, el corte obligatorio de bioetanol en las naftas comenzó con un 5%, y fue aumentando progresivamente. En 2013 el corte alcanzó un 10%; y desde 2016 el corte llega a un 12%.
Tucumán aporta el 60% de la producción nacional de bietanol. Durante los últimos 15 años, el sector sucroalcoholero de nuestra provincia experimentó una expansión sostenida en la superficie destinada al cultivo de caña de azúcar. En 2010, la superficie rondaba las 225.000 hectáreas. En la zafra 2025 se estimó en 301.770 hectáreas. La provincia tiene una infraestructura agroindustrial altamente desarrollada, compuesta por 14 ingenios azucareros, 10 destilerías y siete plantas deshidratadoras.
En el debate se han planteado las perspectivas, las justificaciones y los intereses que están en juego en la propuesta de modificar la ley, con la que se propone aumentar la mezcla de bioetanol con la nafta al 15%, a lo cual se oponen los representantes de Adefa (Asociación de Fabricantes de Automóviles) quienes temen por las adecuaciones que deben realizar. Esto ha sido refutado por los representantes de la agroindustria: sostienen que no hay impacto en los motores de los vehículos al funcionar con diferentes porcentajes en la mezcla.
El Ministro de Desarrollo Productivo de Tucumán, Jorge Feijóo, comparó el proyecto de la Liga de Provincias con la situación de Brasil y Paraguay, donde el nivel ha alcanzado el 30%. “Las refinadoras de petróleo operan a su máxima capacidad, por eso, más allá del bioetanol, es necesario importar naftas para satisfacer la demanda local… El bioetanol evitó la importación por U$S 400 millones en 2025 y por U$S 5.000 millones en los últimos ocho años”, dijo.
Al cabo de esos debates, un funcionario nacional planteó estirar las definiciones al menos hasta 2027 y anticipó que hay intención de generar una transición gradual hacia un mercado libre de biocombustibles.
El experto azucarero Franco Fogliata ha señalado que es tendencia mundial el agregado del bioetanol en la mezcla, pues se demostró que reduce las emisiones GEI (Gases de Efecto Invernadero) en un 27-28 %. Explica que las políticas nacionales en distintos países buscan alentar los biocombustibles en base a tres conceptos: 1) apoyo a la agricultura como productores de la biomasa, materia prima básica para su elaboración. 2) con ello se reducen las emisiones GEI y 3) se aumenta la independencia energética respecto del petróleo.
Conviene reflexionar que en un escenario global marcado por la transición energética y por la creciente demanda de fuentes renovables, el bioetanol es clave para diversificar la matriz energética de la Argentina, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para dinamizar las economías del interior.