El empate frente a Rosario Central en el Gigante de Arroyito dejó una preocupación que trasciende lo futbolístico para River Plate. Sebastián Driussi, quien había iniciado el año como la referencia principal de ataque, encendió las luces de alerta al presentar una dolencia muscular que le impidió disputar el segundo tiempo. Tras el regreso de la delegación, el jugador fue citado para someterse a estudios clínicos que determinen el alcance exacto de la lesión, aunque los indicios preliminares apuntan a una nueva ruptura fibrilar.

Un presente condicionado por el físico

El inicio de 2026 había generado optimismo alrededor del nivel de Driussi, a quien se lo notó rápido, intenso en la presión y fino con la pelota. A pesar de la sequía general que atraviesan los atacantes del plantel, "Gordo" se había mostrado generando sociedades en el mediocampo y pivoteando con criterio. Incluso, durante el transcurso del primer tiempo ante el Canalla, logró convertir un gol de gran factura que finalmente fue anulado por un ajustado fuera de juego tras la revisión del VAR. Sin embargo, este buen despliegue se vio truncado abruptamente por el pinchazo en el isquiotibial que lo obligó a ceder su lugar a Maximiliano Salas.

Un historial que preocupa

La situación de Driussi genera especial inquietud en el cuerpo médico debido a los antecedentes recientes del futbolista. Desde su retorno a la institución a principios de 2025 a cambio de una inversión cercana a los 10 millones de dólares, la regularidad ha sido su principal cuenta pendiente. El año pasado estuvo marcado por las interrupciones, comenzando con un desgarro apenas aterrizado en el país y siguiendo con un esguince de tobillo sufrido durante el Mundial de Clubes que cortó su mejor racha goleadora. Esta nueva molestia se suma a un historial clínico que empieza a ser un factor determinante en su rendimiento y en la planificación del entrenador.

Las alternativas para el ataque millonario

Ante la inminente baja del delantero para el duelo del próximo sábado frente a Tigre, Marcelo Gallardo deberá evaluar las escasas opciones naturales que ofrece el plantel en ese sector. La alternativa más inmediata es la continuidad de Maximiliano Salas, quien ingresó en Rosario y ofrece un perfil de mayor movilidad y desgaste defensivo. En un segundo plano aparece el juvenil Agustín Ruberto, quien representa el único centrodelantero de área puro en la nómina. No obstante, su inclusión supone un riesgo debido a su prolongada inactividad, ya que no suma minutos oficiales desde 2024 producto de una rotura de ligamentos que lo mantuvo marginado de las canchas durante toda la temporada pasada.