A menudo, los primeros indicios de un trastorno cognitivo no son tan evidentes como olvidar una llave o desorientarse en una calle conocida. Muchos pacientes y sus familias suelen atribuir ciertos cambios de conducta al simple proceso de envejecer, sin saber que detrás de esa actitud podría esconderse algo más complejo. Según los neurólogos, existe una señal específica que suele pasar inadvertida por ser "silenciosa" y no generar una angustia activa.
El síntoma temprano de demencia que puede advertirse en la ducha, según neurólogos"Muchos cambios cognitivos tempranos, como una velocidad de procesamiento más lenta y una comprensión reducida, a menudo se descartan como envejecimiento natural en lugar de indicadores de demencia", explica el Dr. Adel Aziz, neurólogo del Centro Médico de la Universidad JFK a Parade Magazine. Esta normalización de los síntomas retrasa diagnósticos fundamentales para mejorar la calidad de vida del paciente.
La apatía como señal de alerta
El síntoma que los expertos piden no ignorar es la apatía. No se trata de un simple cansancio, sino de la pérdida del pensamiento y el comportamiento orientados a un objetivo. Según el Dr. Aziz, este signo es especialmente frecuente en la demencia frontotemporal, pero se pasa por alto porque no se manifiesta como una crisis, sino como un retiro paulatino de las actividades cotidianas.
A diferencia de los problemas de memoria, la apatía puede disfrazarse de timidez o preferencia por la soledad. "Una persona que antes planeaba salidas o hacía visitas sociales puede simplemente dejar de participar", señala el especialista. Esto suele generar roces familiares, ya que los seres queridos pueden interpretar erróneamente que a la persona ya no le importa el vínculo o que está atravesando una depresión.
Por qué el cerebro pierde la motivación
La ciencia explica que este cambio no es voluntario. La Dra. Katherine D. Amodeo, profesora de neurología en el New York Medical College, detalla que existen cambios químicos y pérdida de células en las áreas del cerebro vinculadas a la motivación. Esto afecta directamente el deseo de participar en actividades que antes resultaban placenteras para el individuo.
Por su parte, el Dr. Daniel Lesley, neurólogo de Remo Health, añade que factores situacionales refuerzan este estado. "Las personas pueden sentir que todo es mucho más difícil, haciendo que parezca que no vale la pena el esfuerzo", afirma. Además, advierte que la apatía puede acelerar el deterioro, ya que el paciente deja de realizar actividades clave para la salud cerebral, como el ejercicio, la lectura y la interacción social.
Cómo identificar la verdadera apatía
Identificar este síntoma requiere observar si hay una pérdida de interés en cosas que antes daban alegría o una menor motivación para tareas básicas, como pagar facturas o mantener la higiene personal. Sin embargo, los médicos aclaran que la apatía sola no confirma un diagnóstico. "El hecho de que una persona parezca apática no significa necesariamente que tenga demencia; se puede observar en otras afecciones, como la depresión", aclara la Dra. Amodeo.
Para que la apatía sea una señal de alerta médica, suele ir acompañada de otros cambios progresivos en la memoria, el lenguaje o el sueño. Los neurólogos insisten en que, ante cualquier cambio persistente en la personalidad, lo ideal es consultar a un especialista.