Nuestros perros no actúan al azar ni responden simplemente a estímulos. Todas sus actitudes, vocalizaciones y gestos son el resultado de millones de años de evolución social mezclados con interacciones humanas. Esto dio como consecuencia un lenguaje que pocas veces conoce de barreras entre especies. Muchos dueños pueden comunicarse con sus mascotas incluso mejor que como lo hacen con otros pares; sin embargo, puede que otros necesiten mayor detalle sobre algunas interacciones.
Cáncer en perros: síntomas y señales de alerta que no hay que ignorarDependiendo del tono o de la prolongación, el ladrido puede significar algo, al igual que un movimiento de cola más enérgico no es lo mismo que uno más lento y espaciado. Cada gesto de nuestra mascota quiere decirnos algo distinto. A partir de una consulta, la Inteligencia Artificial reveló —basándose en estudios previos, enfoques de la etología y la neurociencia— cuál era el trasfondo de cada una de las conductas animales más populares en este 2026.
¿Qué significa cada gesto de tu perro?
Ladridos: una forma compleja de comunicación
El ladrido es uno de los principales medios de comunicación vocal del perro y no tiene un único significado. Estudios del Instituto de Etología de la Universidad Eötvös Loránd (Hungría), liderados por el investigador Csaba Molnár, demostraron que los humanos pueden identificar con bastante precisión si una vocalización expresa alerta, juego, miedo o agresión.
En términos generales, los clamores cortos y repetitivos suelen indicar alerta o advertencia, mientras que los sonidos agudos y rítmicos aparecen durante el juego. Por el contrario, las emisiones graves y prolongadas pueden asociarse a conductas territoriales o defensivas. La ciencia señala que el contexto —presencia de extraños, estímulos sonoros o interacción social— es clave para interpretarlos correctamente.
Mover la cola: más que alegría
Contrario a la creencia popular, meneo de la cola no siempre significa felicidad. Investigaciones publicadas en la revista Current Biology revelaron que la dirección de la oscilación está asociada a la actividad cerebral. Cuando un perro mueve su apéndice hacia la derecha (desde su perspectiva), suele reflejar emociones positivas, como entusiasmo o confianza. En cambio, los desplazamientos hacia la izquierda se vinculan con estrés, miedo o inseguridad.
Además, la velocidad y rigidez del vaivén también importan: una cola rígida que se mueve lentamente puede indicar tensión, mientras que una extremidad suelta y amplia suele acompañar estados de relajación.
Aullidos: herencia del lobo
El aullido es una conducta heredada de los lobos y cumple una función de intercambio de señales a larga distancia. Estudios comparativos en cánidos muestran que los perros aúllan para responder a estímulos sonoros (sirenas, música, otros perros) o para expresar soledad y ansiedad por separación.
Desde la neurociencia, se lo asocia a la activación de circuitos sociales primitivos del cerebro. No suele ser un signo de agresividad, sino una respuesta emocional, especialmente frecuente en razas más cercanas genéticamente al lobo, como los huskies o malamutes.
Orejas hacia abajo: señal de sumisión o miedo
La posición de las orejas es uno de los indicadores más claros del estado emocional del can. Según la etología clásica y estudios observacionales publicados en Applied Animal Behaviour Science, las orejas hacia atrás o bajas suelen indicar sumisión, temor o intento de evitar un conflicto.
Este ademán suele aparecer acompañado de otras señales corporales como cabeza gacha, cola baja o rigidez corporal. No implica necesariamente que el perro sea agresivo, sino que está intentando calmar una situación percibida como amenazante.