Una jugadora grita de alegría al apoderarse de la “snitch dorado”. La escena podría desarrollarse en la escuela ficticia de Hogwarts, pero ocurre en un pueblo de Uganda, la inesperada cuna africana del quidditch, el deporte favorito de Harry Potter.
La disciplina, oficialmente rebautizada como quadball en 2022, fue introducida en 2013 en Katwadde, en el suroeste del país, por John Ssentamu, un maestro que hoy tiene 47 años y que descubrió las aventuras del célebre mago al echar un ojo al libro de un vecino de autobús.
“Entonces le pedí prestado el libro. La palabra quidditch no me decía nada, ni en inglés ni en ningún otro idioma. Así que fui a Google”, explica a la AFP.
“Y ahí me dije: ‘Vaya, ¡es un deporte!’. Luego pensé: ‘Guau, ¡es genial!’. Creo que podría dárselo a conocer a mi comunidad”.
En 2023, su equipo organizó y ganó el primer torneo nacional de quadball en la escuela Good Shepherd, ubicada en una zona agrícola remota, cubierta de bananeros.
Falta de recursos
En los campos, siete jugadoras y jugadores por equipo corren con palos entre las piernas, intentando enviar un balón de voleibol —la quaffle— a través de aros y atrapar el snitch dorado, una pequeña pelota atada a un jugador neutral.
Uganda cuenta hoy con más de 200 jugadores, algunos incluso en el norte del país, se congratula el profesor, aunque advierte que la falta de recursos es el principal freno para un mayor desarrollo de la disciplina.
Sin embargo, la introducción del deporte en el pueblo, situado a 135 kilómetros de la capital ugandesa, Kampala, ha cambiado la vida de su comunidad, asegura Ssentamu.
“El quadball engloba todos los demás deportes imaginables: encontramos el netball (una especie de baloncesto que se juega con un balón más pequeño), el fútbol, el voleibol y el rugby”, explica. Además, la condición de equipos mixtos es obligatoria, lo que permitió que sus integrantes aprendieran a “apreciar el papel de cada uno en el campo”.
El quidditch también atrajo a numerosos niños a la escuela, en una zona donde muchos centros son de difícil acceso y donde la educación no siempre es una prioridad para las familias, señala el docente.
“Espectacular”
La hija de Ssentamu, Vicky Edith Nabbanja, es golpeadora, encargada de defender a sus compañeros con la ayuda de grandes pelotas.
La jugadora, de 25 años, cuenta que este deporte, al que define como “espectacular”, se popularizó rápidamente en el pueblo y “reunió a la juventud”.
Además, “me permite conocer a gente de todo el mundo”, subraya a la AFP, y añade que sueña con participar algún día en el Mundial de quadball.
En los últimos años, jugadores y órganos de gobierno de esta disciplina trabajaron para que sea reconocida como un deporte por derecho propio.
El entorno que rodea al quadball también buscó distanciarse de las posturas de J. K. Rowling, creadora de Harry Potter, sobre los derechos de las personas transgénero y su opinión de que el sexo biológico es inmutable, una postura que, no obstante, es ampliamente compartida en una Uganda muy conservadora.
Ssentamu destaca que el equipo ugandés fue invitado en varias ocasiones al Mundial de quadball —organizado desde 2012—, pero nunca pudo asistir, principalmente por falta de dinero.
“Es mi sueño ver algún día a un equipo ugandés clasificarse para la Copa del Mundo, porque sería una revelación para el mundo entero”, concluye.