Un grave episodio sacudió al fútbol del ascenso argentino y derivó en una sanción institucional de fuerte impacto. Guaraní Antonio Franco fue castigado por la AFA y el Consejo Federal luego de un hecho delictivo ocurrido dentro de los vestuarios durante un partido decisivo del Regional Federal Amateur.

El incidente se produjo en la final de ida de la Región Litoral Norte, en el encuentro que Guaraní perdió 1-0 frente a Defensores de Vilelas. Tras el partido, el árbitro Fernando Rekers denunció el robo de U$S 1.500, teléfonos celulares y billeteras con documentación personal que se encontraban en el vestuario arbitral.

La investigación policial determinó un dato clave: no hubo puertas forzadas ni signos de violencia en los accesos. Luego de un rastrillaje en el estadio, se recuperaron los teléfonos sustraídos y se confirmó que los responsables del robo fueron integrantes de la seguridad privada contratada por el propio club local. Los autores ingresaron al vestuario utilizando las llaves correspondientes, lo que agravó la responsabilidad institucional.

El episodio no fue el único punto señalado en el informe arbitral elevado al Consejo Federal. Rekers y sus colaboradores detallaron un clima de hostilidad permanente durante el desarrollo del encuentro, con agresiones verbales desde el entorno local e invasión del campo de juego por parte de personas no autorizadas, situaciones que incrementaron la gravedad del caso.

Ante ese escenario, los organismos disciplinarios resolvieron aplicar un castigo ejemplar. En primer lugar, Guaraní Antonio Franco deberá afrontar una multa económica equivalente a 300 entradas durante tres fechas, lo que representa un monto aproximado de $13,5 millones. Además, se dispuso la clausura del estadio por tres jornadas, obligando al club a jugar fuera de su cancha en lo que resta de la competencia.

La sanción también alcanzó a la dirigencia. El presidente de la institución, Gustavo Cardozo, recibió una suspensión de un mes, aunque la misma quedó en suspenso, condicionada a futuros comportamientos disciplinarios.

El caso se convirtió en uno de los hechos más graves de la temporada en el ascenso argentino, no solo por el robo en sí, sino por la confirmación de que los responsables pertenecían al personal contratado por el club. Para el Consejo Federal, la combinación de un delito dentro de los vestuarios arbitrales y un contexto de violencia durante el partido justificó una respuesta severa.

Con esta resolución, la AFA busca sentar un precedente claro en materia de seguridad y responsabilidad institucional, en un torneo donde la organización de los partidos y la protección de los árbitros vuelven a quedar en el centro de la escena.