La líder opositora venezolana, María Corina Machado, confirmó este lunes desde Washington su determinación de regresar a su país, desestimando que la reciente recaptura de su aliado Juan Pablo Guanipa modifique sus planes. "Esto no afecta a mi regreso en lo más mínimo. Todo lo contrario", sentenció ante la prensa.
Si bien declinó ofrecer detalles sobre la fecha exacta de su retorno -tras haber salido clandestinamente para recibir el Premio Nobel de la Paz en diciembre-, la dirigente fue clara sobre sus objetivos inmediatos. "Yo he sido muy clara en que mi propósito es regresar a Venezuela lo antes posible y acompañar a los venezolanos en el avance hacia la transición democrática. En su momento se darán a conocer por las vías oficiales", explicó.
Machado se refirió con dureza a la situación de Guanipa, quien fue detenido nuevamente horas después de ser liberado el domingo. "Lo que está ocurriendo en Venezuela a estas horas es la demostración de que estamos enfrentando no solamente un régimen criminal, sino un régimen que le tiene terror a la verdad, que tiene terror al ciudadano", afirmó.
La opositora describió la jornada como un día de "emociones muy extremas", contrastando el alivio de las familias que se reencontraron con los presos liberados con la "reacción de la tiranía donde inmediatamente vuelven a detener, a secuestrar, a mi amigo". Y se preguntó: "¿Por qué? ¿Cuál fue el delito?".
Visita a la CIDH y gesto con Trump
Las declaraciones se produjeron a la salida de la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde Machado mantuvo reuniones con expertos del organismo, el cual no recibe autorización para ingresar a Venezuela desde 2002.
Al analizar el contexto político bajo el gobierno interino de Delcy Rodríguez y la promoción de una Ley de Amnistía, la Nobel consideró: "Estamos en un proceso político tremendamente complejo. Las decisiones que ha ido adoptando el régimen han sido producto de una presión internacional".
En señal de agradecimiento por el rol de Estados Unidos en esta coyuntura, la dirigente opositora tuvo un gesto singular: le regaló su medalla del Premio Nobel al presidente Donald Trump.