La estructura que integra Franco Colapinto quedó en el centro de una tormenta que excede a la pista. La discusión dejó de ser deportiva y pasó a un terreno político, industrial y social luego de que el alcalde de Viry-Châtillon, Jean-Marie Vilain, hiciera públicas acusaciones muy duras contra Alpine y Renault por el rumbo adoptado para los próximos años en la Fórmula 1.

El eje del enojo es la determinación de dejar atrás la fabricación propia y comenzar a utilizar unidades de potencia de Mercedes desde 2026. Para la comuna, donde funcionó históricamente la planta que dio identidad al programa francés en la categoría, la medida representa la ruptura de promesas que habían sido presentadas como un plan de reconversión y continuidad laboral.

Vilain habló directamente de “mentiras”, de “traición” y de un abandono del proyecto que, según su mirada, desarma el sentido mismo de la presencia industrial de la marca en la Máxima. Sus palabras tuvieron una repercusión inmediata porque no provinieron de un análisis mediático, sino de una autoridad ligada al corazón productivo que durante décadas alimentó a distintos equipos campeones.

La ciudad había aceptado el cierre del desarrollo de motores con la expectativa de que el complejo se transformara en el llamado Hypertech Alpine, un polo de ingeniería avanzada que prometía nuevos desafíos tecnológicos, investigaciones vinculadas al hidrógeno, soluciones eléctricas, baterías y participación en otros programas internacionales. Incluso se había conformado un comité de seguimiento con presencia estatal para supervisar el proceso.

De acuerdo con el alcalde, tras el recambio en la conducción del grupo aparecieron señales de que esos compromisos podrían desactivarse. El anuncio formal, sostuvo, se realizaría en una próxima reunión interna. Por eso reclamó la intervención del Estado francés, accionista de la compañía, y dejó abierta la puerta a acciones legales.

La fábrica de Viry-Châtillon ocupa un lugar muy importante en la historia del automovilismo del país. Desde allí salieron motores desde fines de los años 70, tanto para el equipo oficial como para escuderías asociadas. El impacto del cambio, por lo tanto, va mucho más allá del rendimiento del monoplaza.

En términos competitivos, la llegada de Mercedes aparece como una oportunidad para dejar atrás temporadas marcadas por la irregularidad. Los primeros ensayos privados dejaron indicios alentadores. Pero el ruido institucional instala un escenario incómodo para un piloto joven que necesita estabilidad y respaldo en su crecimiento dentro de la categoría.