River se volvió con una preocupación grande por la situación física de Juan Portillo, que había entrado para intentar cambiar el rumbo del partido ante Argentinos Juniors y terminó retirándose entre lágrimas después de una acción desafortunada.
El mediocampista, que también puede desempeñarse en defensa, reemplazó a Aníbal Moreno cuando el volante acusó un problema en el tobillo. Era su primera participación oficial del año y la oportunidad de sumar rodaje en un momento delicado para el equipo. Sin embargo, casi de inmediato llegó el infortunio.
En una pelota dividida con Federico Fattori, Portillo pisó mal y la rodilla derecha se le dobló hacia adentro. Quedó tendido, se tomó el rostro y rompió en llanto. Los médicos ingresaron rápido, lo inmovilizaron y debió dejar la cancha en camilla, visiblemente afectado.
El conjunto de Núñez ya había agotado las modificaciones, por lo que afrontó los minutos finales con un hombre menos. La imagen del futbolista rumbo al vestuario, acompañado por el personal sanitario, profundizó la sensación de una noche adversa.
De acuerdo con los primeros indicios, abandonó el estadio con una férula en la pierna y ahora habrá que aguardar los exámenes para determinar el alcance real del problema. En el plantel temen un compromiso ligamentario, aunque el diagnóstico oficial llegará recién después de las evaluaciones médicas.
El impacto fue inmediato puertas adentro. Gallardo había apostado por su energía para refrescar el mediocampo en busca del empate, pero el plan se desarmó en cuestión de segundos. A la espera de certezas, la incertidumbre domina el panorama en River, que sumó otra preocupación en medio de una racha adversa.