La silla quedó vacía y el silencio dijo bastante. Tras la caída de River por 1-0 frente a Argentinos Juniors en La Paternal, Marcelo Gallardo no se presentó a la conferencia de prensa y quien asumió la responsabilidad de hablar fue su ayudante, Matías Biscay.
El colaborador del entrenador respondió apenas tres preguntas en un contexto incómodo, marcado por el resultado y por la expulsión que había sufrido el DT sobre el final del primer tiempo, luego de aplaudir de manera irónica al árbitro Andrés Merlos.
Biscay intentó explicar la idea que habían preparado para el encuentro. “Sabíamos que iba a ser muy disputado en la mitad de la cancha, tratamos de poner más gente ahí y emparejar esa zona. Ellos tuvieron la chance de hacer el gol y nosotros no tuvimos esa claridad para generar más situaciones”, analizó.
El tanto de Hernán López Muñoz, a los 35 minutos de la etapa inicial, condicionó el desarrollo. Aun así, el ayudante buscó transmitir calma. “Estamos bien, trabajando. Creemos que vamos a salir con las ideas claras. Hoy era un partido difícil, pero tenemos que mejorar y lo vamos a conseguir”, aseguró.
También se refirió a uno de los déficits que viene arrastrando el equipo: la falta de contundencia. “Hemos generado pocas situaciones, pero hemos generado. No convertimos y ahí estuvo la diferencia. Si nos poníamos en ventaja, las dificultades iban a ser para Argentinos. Lamentablemente hicieron el gol primero y manejaron mejor el partido. El segundo tiempo lo controlaron mejor que nosotros”, remarcó.
La presencia de Biscay ante los micrófonos se explicó por la roja a “Muñeco”. Después de varias protestas por fallos que consideró menores y de un fuerte intercambio con el cuarto árbitro, el entrenador volvió a aplaudir con sarcasmo y Merlos no dudó en enviarlo a los vestuarios.
Sin su voz principal, River se fue de La Paternal con otra derrota y con la obligación de encontrar respuestas rápido. Puertas adentro sostienen que el camino es insistir, ajustar y recuperar claridad. Afuera, la urgencia crece.