El 21 de julio de 1990, cuando fue el antológico show de Pink Floyd en Berlín por la caída del muro, la alemana Ute Lemper fue la voz en la canción “The Thin Ice” junto a Roger Waters en la transmisión mundial de “The Wall”. Allí tuvo dimensión universal, aunque era muy conocida por su interpretación en el musical “Cabaret” en París en 1987, a partir de la cual se decía que era la “heredera” de Liza Minnelli. Con ella ganó el Premio Molière a la mejor actriz revelación. También se acercó a la danza con Maurice Béjart y desfiló embarazada y desnuda en una pasarela de la película “Pret a porter” de Robert Altman (1994). Alta, de 1,75 m, rubia y de imponente presencia, el 20 de septiembre de 2007 se presentó en el teatro San Martín, para el Septiembre Musical.
Trajo el espectáculo “Ángeles sobre París y Berlín”. Desplegó, con movimientos suaves y sugerentes, una voz singular y plena de matices a lo largo del recital. La crónica lo calificó como un gran viaje imaginario. Entonó canciones de Edith Piaf, Jacques Prevert y Jacques Brel y luego con melodías del bajo fondo de Berlín.
Recuerdos fotográficos: 2007. El “power” de Molotov hizo temblar Central CórdobaCompartió con el público varios episodios sobre sus años en París, Berlín y Nueva York, ciudad esta en la que dijo residir desde hacía varios años con su esposo y sus hijos, porque “es una ciudad totalmente europea y antinorteamericana”.
Después presentó a sus músicos -Vana Gierig en piano, Don Falzone en bajo, Mark Lambert en guitarra y Todd Turkisher en percusión- y pidió “perdón por no hablar español. Puedo hablar italiano, inglés, francés y alemán, pero no pude aprender el español”.
También interpretó temas de Hollander, Weill, Brecht, Tom Waits, Joni Mitchell y canciones propias.
Recuerdos fotográficos: cuando los “colados” se hicieron la fiesta con Maná en TucumánAl final del espectáculo, el titular del Ente Cultural de Tucumán, Mauricio Guzman, le entregó un ramo de flores (foto, que nos compartió Guzman). Y hecho esto, un hombre que estaba sentado en primera fila se arrodilló en señal de adoración mientras Lemper sonreía y agradecía con el ramo de flores. Luego llegó la despedida, seguida de una gran ovación, que obligó a la artista y sus músicos a salir a escena y tocar dos temas más.
Años después, en 2010, volvería a Tucumán para incluir en su variedad de canciones dos temas de Piazzolla.