El mapa del fútbol catamarqueño muestra movimiento, pero no crecimiento. Este año, 12 equipos de distintas ligas de la provincia participaron del Regional Federal Amateur: tres de la Liga Catamarqueña (San Lorenzo de Alem, Policial e Independiente); dos de la Liga Chacarera (Defensores de Esquiú y Defensores de Villa Dolores); uno de la Liga de Santa Rosa (Deportivo Alijilán); uno de la Liga Andalgalense (Unión Aconquija); uno de la Liga Departamental de Recreo (San Martín); uno de la Liga Fiambalense (Peñarol); uno de la Liga Belenista (Racing 250); uno de la Liga Tinogasteña (Deportiva La Conty); y uno de la Liga Departamental de Pomán (Navarro). Independiente fue el que más lejos llegó: quedó eliminado en la cuarta ronda frente a Vélez de San Ramón.
La cifra habla de participación, pero no necesariamente de consolidación. Lo máximo que logró el fútbol provincial en los últimos años fue competir en el Federal A, con Unión Aconquija como bandera en aquella recordada final de 2016 frente a San Martín por el ascenso a la B Nacional. Desde entonces, la provincia no volvió a instalarse con fuerza en las categorías superiores del fútbol argentino.
Para Sylvia Jiménez, presidenta de la Liga Catamarqueña, el estancamiento tiene causas estructurales. “Creo que falta un poco del trabajo nuestro, de los dirigentes, y también del apoyo del gobierno”, reconoció. Pero rápidamente amplió el concepto: más que ausencia, lo que falta es articulación.
“Lo que está faltando es el trabajo en conjunto entre el gobierno provincial y los dirigentes para armar un proyecto a largo plazo. Cuando logremos eso, vamos a poder volver a tener equipos arrancando por el Federal A”, sostuvo.
La dirigente aclaró que el apoyo estatal existe y que la relación institucional es buena. Sin embargo, admitió que el contexto económico del último año afectó la dinámica habitual. “El año pasado fue difícil para todos. Nosotros estábamos acostumbrados a un fuerte apoyo estatal y al disminuir, en el marco de una situación económica compleja para el país, nos costó más”, explicó.
Ese cambio obligó a los clubes a sostenerse con mayor esfuerzo propio, en un escenario donde competir en torneos federales implica gastos elevados en traslados, logística y planteles. Sin un respaldo sostenido y planificado, la participación termina siendo episódica y no parte de una estrategia de crecimiento.
El diagnóstico, entonces, no apunta exclusivamente a la falta de recursos, sino a la ausencia de un plan integral que involucre a ligas, clubes y Estado bajo una misma hoja de ruta. “Estoy convencida de que cuando se dé esa coordinación, todo va a ser mucho más fácil”, afirmó Jiménez.
Mientras tanto, Catamarca continúa aportando equipos al Regional, manteniendo viva la ilusión en cada temporada. Pero el verdadero desafío no es solo competir, sino volver a construir un proyecto que le permita recuperar el lugar que alguna vez supo ocupar en el Federal A y proyectarse nuevamente hacia categorías superiores.