La muerte de Robert Duvall a los 95 años sacudió al mundo del cine, pero en Argentina la noticia tiene un tinte diferente. Detrás del icónico actor de El Padrino y Apocalypse Now, hubo una mujer que fue su brújula durante casi tres décadas: Luciana Pedraza.
Quién es Luciana Pedraza: la historia de amor con Robert Duvall y su vida juntosNacida en Salta, criada en Jujuy y dueña de una personalidad que cautivó a una de las mentes más brillantes de la pantalla grande, Pedraza no fue solo "la esposa de". Aquí te contamos cómo esta argentina transformó la vida de la leyenda de Hollywood.
El "flechazo" en una calle de Buenos Aires
La escena parece sacada de un guion cinematográfico. Era 1996 y Duvall caminaba por la capital argentina cuando se cruzó con Luciana. No hubo alfombras rojas ni agentes de por medio; fue un encuentro casual.
El detalle curioso: Ambos nacieron un 5 de enero, pero con 41 años de diferencia.
Ella lo invitó a una fiesta sin terminar de procesar quién era él. Ese desparpajo salteño fue, según cuentan allegados, lo que terminó por enamorar al actor.
“Para mí, lo era todo”: el sentido mensaje con el que Robert Duvall fue despedido por su esposa, la jujeña Luciana PedrazaMucho más que un romance: una sociedad creativa
Aunque se casaron formalmente en 2004, su unión fue mucho más allá de los papeles. Luciana Pedraza supo construir un perfil propio en la competitiva industria del cine:
Actuó en películas dirigidas por su marido como Assassination Tango (2002) y Wild Horses (2015).
Además, mostró su talento como directora en el documental Portrait of Billy Joe.
Fue ella quien profundizó la obsesión de Duvall por el 2x4, un baile que los mantuvo conectados con Argentina durante toda su vida.
El corazón puesto en el Norte Argentino
A pesar de las luces de Los Ángeles, Luciana nunca olvidó sus raíces. Junto a su esposo, fundó The Robert Duvall Children’s Fund, una organización filantrópica con un fuerte anclaje en el norte argentino.
A través de esta fundación, la pareja impulsó proyectos para ayudar a familias y niños vulnerables en Salta y zonas aledañas, demostrando que el éxito en Hollywood podía ser una herramienta para el cambio social en su tierra natal.
Un refugio entre jazmines y montañas
En las afueras de la ciudad de Salta, sobre la ruta de La Merced Chica, se erige una construcción que sintetiza 130 años de historia argentina. Lo que hoy se conoce mundialmente como House of Jasmines comenzó siendo un antiguo casco de estancia familiar, con paredes de adobe de medio metro de espesor y el alma rústica del NOA, antes de convertirse en el secreto mejor guardado de Hollywood en Sudamérica.
Durante más de un siglo, la propiedad perteneció a la familia Juncosa, quienes criaron allí a sus hijos bajo la sombra de una imponente avenida de eucaliptus. La arquitectura original respondía al esquema clásico de las fincas salteñas: una estructura irregular con galerías profundas, aljibes, torres de agua y techos de teja colonial que buscaban el fresco en los veranos del norte.
El destino de la estancia cambió radicalmente a mediados de los años 90. Tras enamorarse de la salteña Luciana Pedraza, el actor Robert Duvall decidió buscar un anclaje en la tierra de su esposa. Juntos adquirieron la finca y la transformaron en una residencia privada que combinaba el confort moderno con la estética criolla.
Bajo la gestión de las hermanas Pedraza, la casa de siete habitaciones comenzó a funcionar como un hotel boutique de bajo perfil. Era el lugar donde Duvall escapaba de la presión de Los Ángeles para dedicarse a sus pasiones: los caballos y el campo. Se dice que por la suite "Cafayate", la preferida de la pareja, pasaron grandes figuras del cine mundial que visitaban la provincia de incógnito, protegidos por la privacidad de los cerros.
En 2007, la historia de la casa cruzó fronteras nuevamente. La familia francesa Fenestraz, pioneros en el desarrollo de chalets de lujo en los Alpes, descubrieron la propiedad por casualidad y quedaron cautivados por su atmósfera. Tras comprarla, la integraron a la prestigiosa red Relais & Châteaux.
El casco original se mantuvo intacto, conservando los pisos de baldosa San Carlos y las rejas de hierro forjado.
Se duplicó la capacidad de alojamiento con nuevas construcciones que respetan la estética colonial, bautizadas con nombres de pueblos del norte como Iruya, Purmamarca o Cachi.
El antiguo garaje se transformó en un jardín de invierno y se inauguró el restaurante La Table, enfocado en productos de su propia huerta orgánica.
Hoy, la propiedad es un referente del "lujo de charme". Con su pileta con vista ininterrumpida a los cerros, sus jardines que perfuman el aire de primavera a otoño y su diseño que mezcla muebles provenzales con tejidos locales, la estancia sigue siendo fiel a su esencia: un lugar donde el tiempo parece haberse detenido hace un siglo, pero con la sofisticación del siglo XXI.
El adiós final: "Él era todo para mí"
Fue la propia Luciana quien confirmó la partida del actor con un mensaje que se volvió viral por su sencillez y dolor: “Para mí, él era todo”.
Hoy, el nombre de Luciana Pedraza resuena no solo como la mujer que acompañó a una leyenda en sus últimos años, sino como la argentina que logró que una estrella de cine hablara nuestro idioma, bailara nuestro tango y se preocupara por nuestro norte.