El ascenso de Tucumán Central al Federal A dejó imágenes imborrables. Una de ellas fue la emoción desbordada de Bruno Medina, uno de los delanteros del equipo, que vivió la final como pocas veces le había tocado en su carrera. Exhausto, acalambrado y obligado a salir en el tramo decisivo, siguió todo desde afuera con una mezcla de nervios, fe y pertenencia.

“Fue algo único, muchas sensaciones juntas que no se pueden explicar”, contó. El desgaste físico fue extremo. “Se me acalambraron las dos piernas, jamás me había pasado. Será por los nervios, por todo lo que se jugaba”, explicó. Sin embargo, pese al dolor, se mantuvo sereno. “Yo estaba tranquilo porque sabía el grupo que tenía, los soldados que somos. Tenía esa sensación de que una oportunidad íbamos a tener”, dijo.

Y así fue. Tras una jugada clara de General Paz Juniors que terminó en una atajada clave de Daniel Moyano, llegó el empate del “Rojo”. “Fue algo único desde la previa y el post partido ni te cuento”, resumió.

Desde el banco, la tanda de penales se vivió con el corazón en la boca. Medina confesó que en otra definición, ante Talleres de Perico, estuvo incluso más nervioso. “Yo quería estar para patear. Lo practiqué todo el año para esos momentos y no me tocó, pero siempre confié en mis compañeros”, dijo.

La seguridad, según él, tenía nombre propio. “Estaba segurísimo, más que nada por Moyano. Ese loco te da seguridad. Vos sabés que algo va a hacer, que una va a atajar o va a hacer errar al rival”, afirmó.

También reveló que el penal picado de Felipe Estrada no fue improvisado. “Ya sabía. Después de la final con Perico dijo que si jugábamos contra Junior la iba a picar. Está enfermo”, bromeó, entre risas. “Es difícil de descifrarlo. Con la frialdad que tiene, es una locura lo que hizo”.

Sobre las críticas que acompañaron al equipo durante el año, Medina fue claro. “Las tomo bien. La profesión tiene más mala que buena. Si no sabés sobrellevarlo, te choca contra la pared. Que nos sigan criticando porque nosotros vamos para arriba”, lanzó.

En cuanto a su futuro, evitó definiciones tajantes, pero dejó en claro su gratitud hacia el club. “Tucumán Central me abrió las puertas en un momento malo futbolístico y personal. Apostaron por mí cuando había delanteros mejores. Me dieron la mano y me dijeron que no iba a estar solo”, recordó.

Su vínculo con la institución va más allá de lo deportivo. “Yo soy hincha de un club de la Liga Tucumana. No soy ni de Atlético, ni de San Martín, ni de Boca, ni de River. Me crié viendo el fútbol tucumano y hoy juego con compañeros que yo miraba desde la tribuna”, confesó.

Esa identidad lo marcó desde chico y hoy se potencia con el logro colectivo. “Yo quería estar acá porque sabía que algo iba a ganar. No había ganado nada en mi carrera y quería mi revancha”, explicó. Tras un 2024 con buenos intentos pero sin títulos, el 2025 le devolvió la apuesta con el ascenso.

“Estoy feliz por la institución. Miraba para atrás y tenía gente que me protegía. Entonces dije: acá voy por todo”, cerró. "Lo que él decida para el futuro de su carrera estará bien", dijo Soledad González, presidente del "Rojo".

Bruno Medina no sólo celebró un ascenso. También reafirmó una pertenencia. Y el delantero dejó en claro que su corazón late al ritmo de la Liga Tucumana y, hoy, al compás del Federal A.