El ascenso todavía late en la memoria reciente, pero el calendario no da tregua. El 14 de marzo comenzará una nueva edición del Federal A y Tucumán Central ya empieza a mirar el mapa de un torneo que exigirá más estructura, más presupuesto y más planificación. Entre los posibles rivales aparecen nombres de peso en la categoría: Juventud Antoniana de Salta, Bartolomé Mitre de Misiones, Sol de América y San Martín de Formosa, Boca Unidos de Corrientes, Sarmiento de Chaco y Defensores de Vilelas.
Para el “Rojo” de Villa Alem, el salto es deportivo e institucional. Así lo entiende Soledad González, presidenta del club, quien no oculta la emoción por el logro, pero tampoco la magnitud del desafío. “Esto comenzó hace cinco años, con las ganas de levantar al ‘Rojo’ de Villa Alem y volverlo a poner donde corresponde estar”, recordó. El camino no fue sencillo: primero el regreso a la Liga Tucumana, luego el armado de un plantel competitivo y la mejora paulatina del campo de juego dentro de las limitaciones económicas. “Nos falta acondicionar muchas cosas, pero apostamos a eso para lograr el campeonato. Lo que se consiguió es más que merecido por todo el sacrificio que hay atrás”, afirmó.
Un torneo con peso
La categoría que comenzará en marzo reúne a clubes con historia nacional. Juventud Antoniana y Boca Unidos supieron competir en categorías superiores; Sarmiento de Chaco y San Martín de Formosa son animadores habituales; Mitre y Sol de América representan plazas fuertes del NEA. Será un torneo largo, de viajes extensos y exigencia permanente. Todos ellos aparecen como posibles rivales del “Rojo”, que conocerá su zona a fines de febrero cuando se realice el sorteo del torneo.
“Ahora vamos a necesitar ayuda de todo el mundo, del Gobierno, de los que nos quieran colaborar. Esto es mucho más grande”, sostuvo González. Vale mencionar que los clubes del Federal A recibirán una aporte mensual de $12 millones por parte de la AFA. Este monto, sin embargo, termina siendo deficitario para cubrir los altos costos logísticos de los diferentes clubes que participan en la tercera categoría de AFA. Asimismo el salario básico profesional para los jugadores de la división es de $856.000.
La presidenta viajará a Buenos Aires para reunirse en AFA y conocer en detalle las exigencias reglamentarias, especialmente en lo referido al estadio y la infraestructura.
“Tenemos que ver qué cosas debemos presentar, qué debemos acondicionar. Haber logrado esto y no hacer lo necesario para mantenernos sería tirar todo el sacrificio a la basura”, reflexionó.
Una final con tensión
El ascenso ante General Paz Juniors dejó imágenes inolvidables, pero también momentos de tensión organizativa. González recordó que en Catamarca les asignaron tribunas y vestuarios de visitante pese a ser locales.
“Planteé el tema. Me dijeron que fue decisión policial. Aceptamos para no cambiar todo sobre la marcha, pero hice valer la localía en el banco porque daba justo a nuestra tribuna, sino mis jugadores iban a tener que aguantar a los hinchas cordobeses”, explicó.
También contó su inquietud cuando supo que el asistente 1 de la final, Matías Exequiel Balmaceda, era cordobés.
“Pedí explicaciones. Me dijeron que no tenía relación con la Liga Cordobesa, y que era de Río Tercero. Confié. El partido se ganó dentro de la cancha”, aseguró. Y confesó que cuando sancionaron el adelantamiento de su arquero en la tanda de penales sintió una mala sensación.
“Tenía ganas de ingresar al campo de juego, pero me contuve”, dijo, sobre esa decisión que hizo que provocó que se repita el quinto penal de General Paz Juniors.
Decisiones por tomar
Con la euforia todavía fresca, el club decidió tomarse unos días antes de definir el armado del plantel y la continuidad del entrenador Walter Arrieta. “No nos sentamos a hablar todavía en comisión. Ahora, con la información en la mano, vamos a decidir cómo encarar lo que viene. La parte más difícil es tomar decisiones porque ahí uno tiene que sacar el corazón”, señaló.
La presidenta destacó el trabajo silencioso de dirigentes, administrativos y colaboradores. “Esto es de todos. Desde el que hace una merienda hasta el que manda un mail. Todo suma”, expresó.
El significado del ascenso
Más allá del plano deportivo, González vivió el logro como una conquista colectiva y emocional. “Me siento feliz porque alguna vez lo soñé. Por mis hijos, por los hijos de mis amigos que están en el club”, confesó.
Y dejó un mensaje que trasciende la categoría. “Mi club representó a Tucumán. Vamos a intentar mantenernos al menos dos años y después buscar algo más”, dijo.
“Esto beneficia a todo el mundo: a los jugadores tucumanos porque le da una posibilidad más y también a nuestro semillero que es lo más importante que tenemos”, agregó.
El 14 de marzo marcará el inicio de una nueva etapa. Con rivales de peso y exigencias mayores, Tucumán Central comenzará a escribir su historia en el Federal A. El sueño ya es realidad. Ahora empieza el desafío de sostenerlo.