Para muchas personas, la soda es parte de la rutina diaria: acompaña las comidas, calma la sed y parece una alternativa inofensiva. Sin embargo, detrás de su sabor refrescante, esta bebida puede generar cambios en el organismo que no siempre se perciben de inmediato, especialmente en órganos clave como los riñones.

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Entre las alternativas al agua, la soda suele considerarse una de las más prácticas, en parte por su similitud con esta bebida. El bicarbonato de sodio que contiene le aporta un sabor ligeramente salado que puede resultar más agradable para algunas personas. Sin embargo, su impacto en la salud de los riñones ha sido objeto de debate, y especialistas de la Universidad de Harvard advierten que su consumo frecuente podría no ser beneficioso para la función renal.

Agua con gas: qué efectos tiene en los riñones y qué dice los especialistas sobre su consumo

De forma natural, el agua con gas se produce cuando los gases volcánicos se mezclan con el agua en manantiales o pozos, incorporando minerales como sodio o calcio, de acuerdo con el sitio especializado Medical News Today. En cambio, cuando se trata de carbonatación artificial, el dióxido de carbono (CO₂) se añade al agua bajo presión para generar la efervescencia.

Aunque su consumo generó debate, la Asociación Española de Urología afirmó que no existen pruebas científicas que vinculen el agua con gas con la formación de cálculos renales, que son acumulaciones sólidas de minerales y sales en estos órganos. Si bien persiste la creencia de que la bebida podría favorecer su aparición, este riesgo se relaciona principalmente con un consumo excesivo y con la ingesta simultánea de alimentos con alto contenido de sodio o calcio.

Beber con moderación, la clave de la Universidad de Harvard

Tras este análisis, la Universidad de Harvard asegura que, aunque el agua con gas es saludable si se consume con moderación, la mejor opción para la salud sigue siendo el agua mineral. El agua mineral no tiene calorías, ayuda a la digestión y a recuperar los líquidos perdidos por las funciones del metabolismo. Además, evita el sobrecalentamiento y lubrica las articulaciones y tejidos, siendo “la bebida sin calorías perfecta para calmar la sed y rehidratar el cuerpo”.

Mientras que el agua con gas puede ser una opción aceptable para quienes buscan una alternativa al agua simple siempre y cuando se consuma sin aditivos y en moderación. Sin embargo, el agua mineral sigue siendo la opción más conveniente para manetenerse hidratado y cuidar de la salud renal.