Agustín Iglesias no le escapa a los desafíos. Ayer fue titular en la caída de Peñarol por 34-7 frente a Capibaras XV en Rosario, en el marco del Súper Rugby Américas. Más allá del resultado, el pilar derecho se perfila como uno de los hombres importantes en la primera línea del conjunto uruguayo, en una temporada que lo encuentra dando un nuevo salto en su carrera.
El forward llega con antecedentes pesados. Fue una de las piezas claves de Lawn Tennis en 2024, año inolvidable para el club tucumano, que consiguió la triple corona: el Regional, el torneo del Interior A y el Nacional de Clubes. Ese rendimiento lo posicionó en el radar profesional y hoy lo tiene defendiendo los colores de la franquicia charrúa. Vale mencionar que Peñarol es el último campeón del torneo: el año pasado venció a Dogos en la final, aunque esta temporada atraviesa un recambio.
“Para mí este desafío significa muchísimo. Es una gran oportunidad para seguir creciendo como jugador profesional, competir a un nivel alto y demostrar que estoy preparado para estar en un entorno exigente. Tengo ganas de aprovecharlo al máximo”, expresó Iglesias, con la convicción de quien sabe que está ante una oportunidad que no se presenta todos los días.
Su llegada a Peñarol no fue planificada con demasiada anticipación. “El contacto llegó cuando ellos ya llevaban unas dos semanas de pretemporada. No tengo del todo claro por qué se dio tan sobre la hora, pero me comentaron que hicieron un sondeo y, al ver que en Tarucas no me habían renovado, decidieron confiar en mí y darme esta oportunidad. Estoy muy agradecido”, explicó.
El paso al rugby uruguayo implica cambios, pero no es su primera experiencia lejos de casa. “Ya tuve la experiencia de jugar en Europa. Igual, lo más difícil siempre es dejar la familia y los amigos, el día a día. Pero cuando aparece un desafío así, vale la pena”, reconoció.
El respaldo familiar fue clave. “Mi familia se puso muy feliz por mí. Saben lo que significa poder seguir viviendo del rugby y hacerlo a este nivel. Me apoyaron desde el primer momento y me acompañaron al 100% con la decisión”, contó.
En cuanto a lo deportivo, todavía se encuentra en proceso de adaptación. “Yo creo que la filosofía del rugby es bastante parecida en todos lados: grupo, respeto y pertenencia. En lo rugbístico todavía estoy conociendo, pero se nota que Uruguay tiene su identidad y su forma de jugar”, analizó.
La próxima parada no será una más. Peñarol enfrentará a Tarucas en la segunda fecha del Súper Rugby Américas y para Iglesias el duelo tiene un condimento especial. “Sin dudas es un partido que quiero jugar. Tengo muchos amigos ahí y siempre es especial cruzarte con excompañeros. Está buenísimo compartir el rugby con amigos, sea en el mismo equipo o como rivales”, afirmó.
Una pasión
El rugby, para él, trasciende el resultado y el contrato. “Es prácticamente mi vida. El club y este deporte me formaron como persona y me dieron amistades que hoy valen oro para mí. No me imagino una vida lejos del club”, sostuvo.
Comenzó relativamente grande, a los 13 años, pero el deporte ya corría por sus venas. “Mi viejo jugó al rugby y mis dos hermanos también juegan, así que sí, se puede decir que es algo que heredé y que siempre estuvo presente en mi familia”, contó.
De chico soñaba con lo máximo, como cualquier pibe que empieza a empujar en el scrum. “De chico soñás con jugar en Los Pumas. Hoy mi sueño es seguir creciendo, disfrutando y aprovechando cada oportunidad. La verdad es que el rugby ya me dio más de lo que imaginé”, explicó.
En Rosario dio el primer paso con la camiseta de Peñarol. El camino recién empieza. Y Agustín Iglesias está listo para empujar.