Hoy el aire de la calle Muñecas tendrá el espesor habitual de las grandes citas políticas. Osvaldo Francisco Jaldo cruzará la explanada de la Legislatura no solo para cumplir con el rito constitucional de apertura de sesiones ordinarias, sino para blindar un concepto que repite como un mandato en la intimidad de su despacho: consolidación.
Si en 2024 el discurso fue el del “hacha y la tiza” para ordenar las cuentas, y en 2025 fue el de la resistencia institucional, este 2026 asoma como el año en que el gobernador intentará demostrar que la “maquinita” del Estado tucumano finalmente encontró su ritmo de crucero.
La salud como vidriera
El plato fuerte del mensaje tendrá un aroma a hospital público. Jaldo hará hincapié en una realidad que la crisis nacional le puso en bandeja: el sistema público como último refugio. Con una clase media que huye de las prepagas directo a la guardia estatal, el mandatario sacará pecho con los números de su gestión sanitaria, que se incrementó en cantidad de pacientes atendidos según las cifras oficiales.
Se espera que detalle el plan de “quirófanos a doble turno”. La lógica que aplicó el gobernador fue la de tratar de borrar las largas listas de espera, con demora de meses, que venía signando al sistema público de salud. Ahora detallará que su decisión de que los quirófanos funcionen y operen por la tarde le dio buenos frutos. El dato de las 5.000 operaciones mensuales será el eje de un argumento que busca mostrar eficiencia donde antes había un déficit importante. “Que no falte nada”, es la orden que bajó a su gabinete y que se espera repita hoy en cuanto a insumos en los nosocomios. Tucumán, además, ratificará su perfil de “hospital regional”, manteniendo las puertas abiertas a pacientes de provincias vecinas, un gesto de liderazgo sanitario que Jaldo no piensa ceder.
Terminar lo empezado
En un país donde la obra pública nacional es un recuerdo borroso, el gobernador apostará a la política del “ladrillo sobre ladrillo”. No habrá grandes anuncios de megaestructuras; la prioridad será terminar lo que ya está a mitad de camino.
El foco estará puesto en tres siglas que son clave para el humor social: Acueducto de Vipos, la obra de alta tensión de El Bracho y el megaproyecto habitacional del Procrear. Son obras que atraviesan la gestión desde 2024 y que Jaldo quiere ver inauguradas antes de que el calendario electoral empiece a quemar. A esto se suma un tema vital para el verano tucumano: la reparación de la represa 3 de El Cadillal y el refuerzo de la red eléctrica, dos frentes de batalla donde la SAT y las empresas de energía estarán bajo la lupa del discurso.
El “derrame” privado
“Están mirando a Tucumán”. La frase se escuchará con fuerza en el recinto. Jaldo confía en que la conectividad es el puente hacia la recuperación. Con un incremento del 15% en las ventas de pasajes de Aerolíneas Argentinas con el destino Tucumán y gestiones avanzadas para que gigantes como Copa o Latam vuelvan a conectar a los tucumanos con el mundo sin escalas en Ezeiza, el aeropuerto Benjamín Matienzo será protagonista. La licitación de la nueva terminal es la zanahoria que el Gobierno pone delante del sector privado.
Sin embargo, habrá un matiz de preocupación. El gobernador no ignorará la realidad de las persianas bajas en el sector textil y las Pymes. Buscará transmitir una expectativa de trabajo conjunto, una suerte de pacto de supervivencia entre el Estado y el capital privado para frenar la sangría del empleo.
Lo que ya se dijo
Para entender el mensaje de mañana, hay que mirar el espejo retrovisor.
- 1 de marzo de 2024: Fue el discurso del ajuste y la convocatoria. Jaldo debutaba con un llamado a una comisión de reforma política, buscando jubilar el viejo sistema electoral que tantos dolores de cabeza (y de urnas) trajo a la provincia. Era el Jaldo del “achique”.
- 1 de marzo de 2025: El tono cambió hacia la ratificación institucional. Con las cuentas más equilibradas, el compromiso fue con la reforma del Estado y la eficiencia operativa. El equilibrio fiscal dejó de ser un objetivo para convertirse en una meta.
Esta vez, el hilo conductor será la seguridad. Tucumán llega a esta asamblea como la tercera provincia que más ayudó a bajar el delito a nivel nacional, según los datos del Ministerio de Seguridad de la Nación que exhiben en la Casa de Gobierno. Jaldo no está dispuesto a perder lo ganado en ese territorio; sabe que es el área donde se juega gran parte de su capital político.
El enigma electoral
¿Dirá algo sobre la reforma electoral? En el mundo de la política, decir nada es, a veces, decirlo todo. Jaldo mantendrá el misterio, pero dejará entrever que el ordenamiento de 2025 es la plataforma para lo que viene. La profundización de la hora extra en las escuelas primarias y la universalización del inglés son sus banderas de “gestión pura” para evitar que la rosca electoral contamine prematuramente el ambiente.
En la Legislatura, Jaldo intentará convencer a propios y ajenos de que su plan funciona. Que Tucumán no solo resiste, sino que consolida. El discurso está listo; ahora resta ver si la realidad acompaña el libreto del gobernador.