El fútbol chileno se tiñó de luto este domingo en una de sus jornadas más oscuras. Lo que debía ser la fiesta del Superclásico entre Colo-Colo y la Universidad de Chile se transformó en una tragedia cuando una caravana de hinchas del conjunto "albo" fue emboscada en una avenida de Santiago. 

El ataque, perpetrado por un grupo identificado con la "U", derivó en una balacera que dejó como saldo un simpatizante del "Cacique" fallecido y otro herido de gravedad, aunque este último se encuentra fuera de peligro. Según los reportes de Carabineros, se efectuaron múltiples disparos durante las corridas. 

Tras el fallecimiento de la víctima en un centro de salud, se inició una investigación que ya cuenta con dos sospechosos detenidos. La tensión no terminó ahí: incluso en los accesos a la clínica donde fueron trasladados los heridos, se registraron disturbios que obligaron a reforzar la presencia policial. 

Un resultado opacado por la violencia 

En lo estrictamente deportivo, el encuentro se disputó en el Estadio Monumental y terminó con una histórica victoria para la Universidad de Chile por 1-0. El único tanto del partido fue obra de Matías Zaldivia, curiosamente un exjugador de Colo-Colo, quien sentenció el marcador en un clima de hostilidad absoluta. Sin embargo, el final del encuentro no trajo calma. 

El clima de hostilidad no se disipó con el silbato final, ya que los directivos de la Universidad de Chile fueron víctimas de graves agresiones en la zona de palcos. Allí, un grupo de hinchas locales los increpó e insultó de forma constante, lanzándoles además diversos proyectiles. Ante la gravedad de la situación, el personal de seguridad debió intervenir formando un cordón humano para escoltar a los dirigentes y evitar que los disturbios escalaran dentro de las propias instalaciones del estadio.