En una entrevista que debía centrarse en la llegada de Eduardo "Chacho" Coudet al banco millonario, Stefano Di Carlo decidió jugar para la tribuna. Al ser consultado sobre la sequía de títulos locales tras la salida de Marcelo Gallardo, el mandatario fue tajante. "River tiene que ser campeón urgente de lo que sea. Somos el equipo más ganador del profesionalismo por escándalo, desde que el fútbol es fútbol y se juega con reglas; después empezaron a contar cualquier cosa", lanzó.

La frase apunta directamente a la decisión de la AFA de publicar, en 2013, el conteo oficial unificado. Aquella medida permitió que clubes como Racing y Boca recuperaran en el debate público el valor de sus conquistas previas a 1931, las cuales habían sido relegadas por los grandes medios durante décadas. Para Di Carlo, este conteo es una distorsión, pero su razonamiento técnico deja varios flancos abiertos.

El error conceptual de la "falta de reglas"

El punto más polémico de su postura es la afirmación de que el fútbol empezó a jugarse "con reglas" recién en el profesionalismo. Esta imprecisión histórica ignora casi cuarenta años de organización oficial: la actual Asociación del Fútbol Argentino se fundó en 1893 y, desde aquel primer torneo ganado por Lomas Athletic, se aplicaron los reglamentos internacionales de la IFAB con la misma rigurosidad que hoy (sin entrar en polémicas sobre los cambios de reglas sobre la marcha que aquejan al fútbol argentino en el presente).

Sostener que antes de 1931 no había reglas es ignorar la historia. Si se siguiera esa lógica, se debería invalidar el subcampeonato mundial que Argentina obtuvo en Uruguay 1930 —apenas meses antes del profesionalismo— o desconocer los primeros siete títulos oficiales que el propio River Plate ostenta en sus vitrinas desde la era amateur.

El cambio de 1931 fue estrictamente laboral (el blanqueo de sueldos) y no una refundación de las leyes del juego ni de la validez de los trofeos. De hecho, el último campeón amateur y el primero profesional, fue prácticamente el mismo plantel y jugó contra los mismos rivales en un torneo con el mismo formato.

La construcción de la división

La fractura estadística que hoy defiende Di Carlo se consolidó entre las décadas de 1960 y 1970. Hasta bien entrados los años 50, revistas emblemáticas como El Gráfico o las propias Memorias y Balances de la AFA presentaban el palmarés integrado. Un ejemplo irrefutable de esta unidad ocurrió en 1937, cuando la propia AFA utilizó la suma total de títulos para otorgar el "voto proporcional" a los clubes grandes en la toma de decisiones.

Lo que el dirigente confunde con una "invención" de 2013 fue simplemente la publicación de un listado unificado que puso en orden y bajo la misma luz lo que siempre figuró en los boletines oficiales. El periodismo deportivo de mediados de siglo instaló el año 1931 como un "Año Cero" por una cuestión de modernidad y espectáculo, pero la historia oficial —y los reglamentos— demuestran que el fútbol argentino siempre fue uno solo.