Escépticos detractores de reboots, secuelas, precuelas y experimentos por el estilo: ríndanse ante la verde evidencia de los dólares que no paran de derramarse. Suena a más que verosímil discurso de cualquier ejecutivo hollywoodense, en este caso de Paramount, feliz ante la arrolladora performance de “Scream 7” durante su primer fin de semana de exhibición. Sólo en Estados Unidos sumó más de 70 millones, a años luz de los 12 millones que juntó “GOAT”. Las proyecciones son formidables: ¿quién duda de la inminencia de Scream 8, 9, 10 y quién sabe hasta dónde más?

La peli se ríe de los algoritmos, de las críticas (justicieramente) negativas, de Rotten Tomateos y de los opinadores que hablan por hablar en las redes. Así de potente puede ser una franquicia, sobre todo -como en este caso- alimentada por el revival de antiguos personajes sabiamente colocados al servicio de viejos públicos. Con Neve Campbell y Courteney Cox unidas a la marca “Scream”, basta y sobra con una historia lineal y predecible, pero eso sí; ajustada al ABC del slasher.

Si la norma en Hollywood es ir a lo seguro, “Scream 7” lo ratifica, lo firma y le pone el moño. Es más: al frente de la película está Kevin Williamson, guionista de las primeras entregas de la saga, en este caso también atado a la silla de director. La consigna, de allí en más, es no salirse del libreto y darle al público lo que Ghostface asegura, cuchillo en mano.

Negocio gigantesco

Paramount se frota las manos. Si algo necesitaba el estudio de la familia Ellison era un éxito de estas dimensiones, a punto como está de concretar un negocio gigantesco como es la adquisición de Warner-Discovery. Los Ellison le ganaron la pulseada a Netflix, retirado de la puja ante la enormidad de la oferta que Paramount elevó para seducir a los accionistas de Warner. Una cifra muy por encima de los 100.000 millones de dólares y en gran parte cash. Irresistible.

"Scream 7" supera la controversia y anota un nuevo récord histórico de recaudación para la franquicia

Esto implicará la absorción, por parte de Paramount, de infinidad de marcas emblemáticas, desde HBO, Harry Potter, Game of Thrones y los superhéroes de DC hasta los documentales de Discovery y las noticias de la cadena CNN. Cómo ira a funcionar esto, en especial pensando en el bolsillo de los consumidores, hasta aquí es una incógnita.

Lo que sí está claro es que el negocio del entretenimiento se reconfigura a toda velocidad. Piezas del tablero cambian de manos, nombres entran y salen de la escena. Y por encima de todo, la convicción de que lo viejo funciona: plata en efectivo o una marca asociada al éxito.