La fuerza muscular cumple un papel determinante en la calidad de vida y en la expectativa de supervivencia de las mujeres mayores de 60 años. Una reciente investigación científica aportó nueva evidencia sobre la relación directa entre determinados indicadores físicos y la reducción del riesgo de mortalidad en este grupo etario.

El estudio fue liderado por investigadores de la Universidad de Buffalo y publicado en la revista científica JAMA Network Open. Durante ocho años se analizó a más de 5.000 mujeres de entre 63 y 99 años, en lo que se considera el trabajo más amplio realizado hasta ahora para evaluar la relación entre la fuerza muscular y la supervivencia en mujeres de edad avanzada.

Los resultados refuerzan la importancia de mantener actividad física durante la madurez, pero además ponen el foco en evaluaciones simples que pueden anticipar riesgos y orientar estrategias para promover un envejecimiento más saludable.

La relación entre fuerza muscular y longevidad

La evidencia científica muestra que una mayor fuerza muscular se asocia con una menor probabilidad de muerte en mujeres, especialmente en edades avanzadas. Entre los indicadores más utilizados aparecen la fuerza de agarre de la mano -medida mediante un dinamómetro- y la velocidad para levantarse y sentarse cinco veces de una silla sin apoyo.

Estas pruebas, habituales en evaluaciones clínicas, permiten estimar de manera concreta el estado funcional del organismo y detectar posibles riesgos asociados al envejecimiento.

De acuerdo con los resultados del estudio, por cada siete kilos adicionales en la fuerza de agarre el riesgo de fallecimiento se reduce en promedio un 12%. A su vez, disminuir en seis segundos el tiempo necesario para completar la serie de sentadillas se asocia con una reducción del 4% en la mortalidad, consignó C5N. 

Los investigadores señalaron que estas relaciones se mantienen incluso al considerar otros factores como el nivel de actividad física, la composición corporal y diversos indicadores de salud. Esto refuerza la idea de que la fuerza muscular tiene un efecto independiente en la supervivencia.

Autonomía y calidad de vida después de los 65 años

La musculatura también cumple una función central en la movilidad y en la realización de tareas cotidianas, como caminar, que resultan fundamentales para conservar la autonomía a partir de los 65 años.

Incluso en mujeres con bajos niveles de actividad física, una mayor potencia muscular se relaciona con mejores perspectivas de sobrevida. Este beneficio se mantiene independientemente de la velocidad de marcha o de ciertos marcadores inflamatorios asociados al envejecimiento, lo que sugiere que el impacto positivo de la fuerza muscular va más allá del ejercicio aeróbico tradicional.

En un contexto de crecimiento sostenido de la población femenina mayor de 80 años, preservar capacidades básicas como levantarse de una silla o desplazarse sin ayuda se vuelve clave para mantener la independencia.

Para fortalecer la musculatura no es necesario contar con equipamiento complejo. Los especialistas indican que pueden utilizarse pesas, máquinas de entrenamiento, objetos cotidianos o incluso el propio peso corporal mediante ejercicios adaptados. No obstante, recomiendan iniciar cualquier programa de entrenamiento bajo supervisión profesional, especialmente en edades avanzadas, para adaptar las rutinas y minimizar posibles riesgos.