El tiempo apremia y Julio César Falcioni lo sabe más que nadie. Con el pragmatismo que lo caracteriza, el flamante entrenador dirigió hoy su tercera práctica consecutiva al frente de Atlético Tucumán, con un objetivo innegociable entre ceja y ceja: el debut oficial frente a Aldosivi, este miércoles desde las 22 en el Monumental "José Fierro".

Bajo la atenta mirada del "Emperador", el cuerpo técnico trabaja sin pausa para revitalizar a un grupo que, si bien se muestra golpeado desde lo anímico, exhibe una renovada predisposición para revertir el presente. Las sesiones matutinas en el complejo "José Salmoiraghi" se han vuelto el laboratorio donde los futbolistas intentan absorber, a contrarreloj, los conceptos tácticos que son marca registrada en el currículum del nuevo DT.

La jornada de hoy en Ojo de Agua elevó la intensidad de los días previos. El plantel inició la actividad con bloques de fuerza y potencia en el gimnasio del predio, para luego trasladarse a las canchas auxiliares. Allí, Falcioni supervisó personalmente los ejercicios con pelota; mientras el resto del cuerpo técnico alternó minuciosamente las cargas físicas con tareas técnicas, buscando que el equipo recupere frescura de piernas sin descuidar el rigor táctico necesario para el miércoles.

En cuanto a los lesionados, el panorama comienza a clarificarse, aunque las noticias obligan a la paciencia. Juan Infante, quien transita la etapa final de su recuperación tras su intervención quirúrgica en los meniscos, y Ramiro Ruiz Rodríguez, operado recientemente por una ruptura meniscal en su rodilla derecha, intensifican sus tareas de kinesiología. A ellos se suma el caso de Leandro Díaz, quien acarrea una lesión muscular en los isquiotibiales.

Si bien la evolución de los tres futbolistas es favorable, el cuerpo técnico preferiría no arriesgarlos en la próxima fecha. Según trascendió, el objetivo es que el trío esté a disposición para el duelo como visitante frente a Barracas Central, programado para el lunes 16 de marzo. Mientras tanto, Falcioni deberá echar mano al resto del plantel para armar un rompecabezas que le permita debutar con el pie derecho ante su gente.