Eran exactamente las 10:30 cuando los pasillos del Tribunal Oral Federal N°1 se llenaron del sonido metálico de las cadenas y el paso firme de la custodia. Martina Oliva ingresó a la sala de audiencias escoltada por personal de Gendarmería Nacional, en una imagen que distaba años luz de las pasarelas que solía transitar. Vestida con una camisa negra, un pantalón beige y zapatos de taco alto, la ex Miss Orán cargaba con un contraste asfixiante: el chaleco antibalas ceñido al cuerpo, las esposas sujetando sus muñecas y, todavía, su cartera colgada al hombro, como un último vestigio de la vida civil que estaba a punto de quedar atrás.

Pocos minutos después, la jueza María Alejandra Cataldi y las vocales Gabriela Catalano y Marta Snopek dictaron una sentencia que no dejó lugar a dudas sobre la responsabilidad criminal de la pareja. Martina Oliva fue condenada a 7 años de prisión efectiva, aunque el tribunal dispuso que se mantenga la modalidad de prisión domiciliaria hasta tanto la sentencia quede firme. Por su parte, su pareja, Gustavo Joaquín “El Perro” Tolaba, recibió una pena de 10 años de prisión efectiva, unificada con una condena previa. Ambos fueron hallados culpables como coautores del delito de transporte de estupefacientes agravado por la participación de tres o más personas.

Condenaron a la "narcomodelo" salteña: la defensa de la joven la comparó con la mujer de Pablo Escobar

"No es una mujer vulnerable"

Antes de que el Tribunal dicte sentencia, el fiscal general Eduardo Villalba fue el encargado de demoler la imagen de "víctima del amor" que intentó proyectar la defensa de la joven modelo. Durante su alegato de determinación de pena, Villalba dimensionó el daño del cargamento de 15 kilos secuestrado el 5 de febrero del año pasado.

"Estamos hablando de 15 kilogramos de marihuana que pueden contaminar a 471.000 familias, prácticamente una ciudad entera. El tránsito fue desde la frontera directamente al consumidor. A Oliva la traemos aquí y nos llama la atención; generalmente vemos personas con vulnerabilidad que no ven otra opción que delinquir, pero ella viene de una familia con ingresos millonarios. Vimos una mujer de carácter que mintió", disparó el fiscal.

Villalba fue especialmente duro al referirse a “la utilización” de las hijas menores para sostener la prisión domiciliaria: "Cuando delinquen se acuerdan de los niños. Una prisión para una madre es como la muerte, pero alguien tendrá que decirles que su madre no está fuera por trabajo, sino que está presa por realizar conductas delictivas todas las noches".

En cuanto a Gustavo Joaquín Tolaba, el fiscal fue tajante al recordar su prontuario y su nula voluntad de reinserción social. "Tolaba tiene una condena previa de cuatro años de prisión por transporte de cocaína. Evidentemente, no quiere entender que este no es el modo de ganarse la vida", señaló Villalba. Además, remarcó que los viajes anteriores —aunque no fueron objeto de este juicio particular— sirvieron como prueba fundamental para demostrar que la fuerza policial ya lo esperaba en el ex peaje Aunor debido a su sistemático "tránsito delictivo".

El contraataque de la Defensa: "Es un machismo lamentable"

Tras escuchar la condena, el abogado defensor de Oliva, Alexis Rambert Ríos, dialogó con LA GACETA y manifestó una profunda indignación, no solo con el fallo, sino con la actitud del Ministerio Público. Su estrategia se centró en denunciar lo que consideró un trato despectivo hacia su asistida.

"Me encuentro profundamente disconforme. Es lamentable el machismo que maneja el fiscal Villalba. Comparó a mi clienta como si estuviera muerta, ¿ustedes lo escucharon? Es lamentable que se maneje en esos términos con una mujer cuando debemos protegerlas. Vamos a interponer las denuncias correspondientes ante el Procurador General de la Nación", manifestó Ríos a la prensa.

El letrado insistió en la teoría del desconocimiento total y la brevedad del vínculo con Tolaba: "Eran pareja hace apenas un mes, no un año. A ella se la acusa por transferencias de cifras ínfimas —100 o 300 mil pesos— donde ella no sabía para qué se mandaba el dinero. No hay ninguna prueba de que ella supiera que se llevaba droga. Juzgar a una mujer con título habilitante y tratarla de esa forma es volver a la época prehistórica".

Ríos también defendió el trabajo de las peritos (psicóloga y trabajadora social) que presentaron informes sobre el deterioro de las hijas de Oliva: "Si el fiscal entendía que había testimonio falso, tendría que haber denunciado. Yo mantengo mi teoría del caso: ella era sumisa y desconocía todo. El Tribunal de Impugnación deberá resolver esto mediante la casación que voy a presentar".

El epílogo: "Suban fotos lindas"

La jornada concluyó con una imagen que resume la paradoja de este caso. Mientras los efectivos de Gendarmería Nacional le colocaban el chaleco antibalas y las esposas para trasladarla de regreso a su domicilio en Orán —donde permanecerá en arresto domiciliario hasta que la sentencia quede firme—, Oliva no perdió su preocupación por la imagen pública.

Con una sonrisa que descolocó a los presentes, lanzó su única frase a los cronistas: “Suban fotos lindas si van a subir, siempre suben fotos horribles”.

El próximo 19 de marzo se darán a conocer los fundamentos de una sentencia que desbarata una de las rutas de marihuana más activas del norte.