Poco más de media hora, 11 canciones. No precisa más Jorge Drexler para afirmar “estoy acá”. Por ahí van el título (“Taracá”) y las historias de este nuevo disco, en el que a su celebrada poética Drexler le adosa una vertiente candombera en plan homenaje a sus raíces uruguayas. Es un capítulo fresco, un aire de cambio colmado de sensibilidad artística y cuyos tentáculos sonoros se extienden a Puerto Rico y a España. De ese pulso rítmico se nutre el álbum.

Lo que se percibe en el disco es la necesidad de Drexler de reconectar con su tierra. Puede que tenga que ver con el fallecimiento de su padre, seguramente con la apertura de una etapa signada por otras búsquedas. De uno u otro modo, los microrrelatos que frasea siguen marcados por la ternura. “El amor va por su propio espacio”, canta en “Amar y ser amado”.

Drexler: el mejor trabajo del mundo

“Taracá” le abre el juego a una comunidad musical en la que conviven Rueda de Candombe (hay que escuchar “El tambor chico”), la histórica murga Falta y Resto (se luce en “Las palabras”), el guitarrista Julio Cobelli (brillante en “Cuando cantaba Morente”, a la que se suma la cantante flamenca Ángeles Toledano) y la boricua Young Miko (para la bellísima “Te llevo tatuada”). No son los únicos invitados.

En YouTube está disponible el showcase de 25 minutos que Drexler grabó en Montevideo, presentando algunas de las canciones de “Taracá”, todo un adelanto de la gira que se viene y con paradas ya confirmadas en Argentina. ¿Tucumán? ¿Será?