Luego de una inundación, el regreso a las viviendas cuando baja el agua implica una serie de riesgos sanitarios que muchas veces no se perciben a simple vista. La médica generalista Fernanda Saravia, del Hospital Avellaneda, explicó en LG Play cuáles son las principales medidas que deben tomar las familias para proteger su salud una vez que se habilita el retorno a los casas.
Una de las primeras recomendaciones es realizar la vuelta durante el día. Según explicó la especialista, ingresar con luz natural permite identificar posibles peligros en la estructura. “No sabemos cómo quedaron las instalaciones eléctricas o de gas. Diferentes cosas pueden aparecer después de la inundación”, señaló.
Se recomienda cortar el suministro eléctrico desde el tablero general si el agua alcanzó los enchufes o instalaciones. En caso de detectar alguna anomalía, lo aconsejable es comunicarse con personal técnico o con las autoridades correspondientes de las empresas EDET y Naturgy (exGasnor). Antes de encender luces, electrodomésticos o la cocina, se debe verificar que no haya cables dañados, pérdidas de gas ni olor a quemado.
Una vez dentro del hogar, el siguiente paso es ventilar completamente la vivienda: abrir puertas y ventanas ayuda a reducir la humedad acumulada y a prevenir la formación de moho, un factor que puede provocar problemas respiratorios, especialmente en niños y adultos mayores.
Tras una inundación, el agua que ingresa a las viviendas suele estar contaminada. Por ese motivo, Saravia subrayó la importancia de limpiar pisos, paredes, mesadas, alacenas, heladeras, baños y utensilios utilizando lavandina diluida, así como los objetos que hayan quedado expuestos, especialmente aquellos que utilizan los niños, como los juguetes. La proporción sugerida son 200 ml de lavandina cada 10 litros de agua. Esta solución permite eliminar gran parte de los microorganismos que podrían generar infecciones. “Es muy importante la desinfección porque lo que entra no es agua potable y puede haber residuos, barro e incluso desechos cloacales”, señaló.
Con botas y guantes
Para realizar las tareas de limpieza, la médica recomendó utilizar elementos de protección. “Se pueden usar botas de goma o un calzado que después sea fácil de lavar, y guantes”, señaló.
Por las inundaciones, distintos animales pueden desplazarse hacia zonas secas o elevadas. Por ese motivo, se recomienda utilizar repelente sobre la piel expuesta y vestir ropa que cubra brazos y piernas al momento de ingresar o limpiar la casa, ya que pueden aparecer escorpiones, serpientes o roedores.
"¿Qué futuro les puedo dar a mis hijos acá?": el lamento de una vecina de La Madrid tras la inundaciónTambién es importante mantener los residuos domiciliarios aislados y en recipientes cerrados para evitar que atraigan animales potencialmente peligrosos. Se aconseja manipular escombros o barro con precaución para reducir el riesgo de mordeduras o del contacto con orina o heces de ratas, que puede transmitir enfermedades. En caso de encontrar animales muertos (incluso mascotas) dentro o en los alrededores de la vivienda, lo recomendable es no tocarlos y dar aviso al municipio o a los organismos de salud para que realicen su retiro y disposición segura.
Ademas se recomienda prestar atención al estado de perros y gatos, ya que pueden haber estado en contacto con agua contaminada, o con animales silvestres desplazados por la inundación.
Otro punto clave es evaluar qué elementos del hogar pueden recuperarse y cuáles no. La médica explicó que los utensilios porosos deben descartarse si estuvieron en contacto con el agua contaminada. “Por ejemplo, los de madera para la cocina ya no se podrían reutilizar”, señaló. En cuanto a los alimentos, la recomendación es tirarlos si existe la mínima duda sobre su estado. “Si estuvieron en contacto con el agua contaminada y vemos que no se cerró bien la tapa, lamentablemente hay que descartarlo”, advirtió (lo mismo si perdieron la cadena de frío y estuvieron en heladeras o freezers que no tuvieron electricidad).
La especialista explicó que esto se debe a que el agua de la inundación puede transportar distintos contaminantes, como bacterias o residuos provenientes del ambiente.
La Madrid bajo el agua otra vez: crónica de una inundación anunciadaEn cuanto a la ropa, Saravia explicó que puede recuperarse si se lava con agua caliente y abundante detergente. Sin embargo, algunos elementos como colchones suelen absorber líquido y, por lo tanto, deben desecharse.
Durante los días posteriores a una inundación, garantizar el consumo de agua segura es fundamental para prevenir enfermedades gastrointestinales. “Si no tienen agua potable, se recomienda hervir el agua por lo menos cinco minutos”, explicó. Otra alternativa es desinfectarla agregando lavandina: “Se pueden poner dos gotitas de lavandina por litro de agua”. La higiene personal también cumple un rol central en la prevención de enfermedades. Saravia remarcó que es importante lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de preparar alimentos y después de realizar tareas de limpieza.
Síntomas que alertan
Tras las inundaciones también aumentan el riesgo de enfermedades infecciosas. Por eso, la médica pidió prestar especial atención a síntomas como vómitos, diarrea, irritaciones en la piel o dificultades respiratorias.
Los grupos de riesgo son los niños, los adultos mayores y las mujeres embarazadas, ya que tienden a tener mayores complicaciones. En el caso de los menores, el contacto con objetos contaminados puede derivar en infecciones gastrointestinales. Por ese motivo, se recomienda consultar a un especialista ante “cualquier episodio de vómitos o diarrea”, explicó.
También pueden aparecer complicaciones respiratorias. “La humedad es muy propensa a provocar broncoespasmos en pacientes que son reactivos bronquiales”, indicó, y recomendó que quienes padecen enfermedades crónicas verifiquen que cuentan con su medicación habitual y consulten al médico si sufrieron alguna descompensación durante la evacuación.
Más allá de los riesgos físicos, las inundaciones también generan consecuencias emocionales. La pérdida de bienes, la evacuación y la incertidumbre pueden provocar tristeza, angustia o estrés en las familias afectadas. Saravia señaló que estas reacciones son normales y que es importante brindar acompañamiento y apoyo psicológico, especialmente a las personas mayores que llevan muchos años viviendo en el mismo lugar y que pueden tener dificultades para abandonar su hogar.