La vida de los vecinos en La Madrid intenta retomar la cotidianidad después de las inundaciones que golpearon el pueblo. Y mientras muchos de ellos aún sacan barro de sus casas y tratan de recuperar lo que quedó en pie, la ayuda aún llega, aunque también aparecen reclamos por la distribución de las donaciones y por las necesidades que aún persisten.
Rebeca Nahir Altamiranda tiene 16 años y vive en la ciudad afectada. Como muchas familias, la suya todavía intenta reconstruirse después del desastre. “Estamos muy mal. Tratando de limpiar y empezando de nuevo después de lo que pasó”, contó. En su casa, el agua dejó huellas difíciles de borrar: “Quedó llena de barro, todo dado vuelta. Es muy triste verlo así, porque sabemos lo que a mis papás les cuesta comprar nuestras cosas”.
Desconfianza
La adolescente relató que, en los últimos días, muchas personas llegaron desde distintos lugares para colaborar con alimentos, viandas y artículos de limpieza. No obstante, indicó que existen dificultades para que esas donaciones lleguen directamente a los vecinos.
Según explicó, a quienes llegan a colaborar se les pide que entreguen los insumos en puestos instalados por las fuerzas de seguridad. “Les dicen que dejen todo en las carpas de la policía y que ellos lo van a distribuir”, señaló.
Esa situación genera desconfianza entre algunos donantes. “Las personas no quieren dejar las cosas ahí porque no saben si realmente van a llegar a nosotros”, agregó.
De acuerdo con su testimonio, la ayuda proviene mayormente de ciudadanos particulares. “Son vecinos y gente que quiere ayudar, incluso de otras provincias y de otros pueblos”.
Lo que aún falta
Las autoridades realizaron censos para conocer las pérdidas de cada familia y comenzaron a repartir algunos elementos básicos.
“Nos preguntaron qué perdimos y cuántos somos en la familia. Están entregando colchones, calzados, ropa, frazadas, artículos de limpieza y algo de mercadería”, explicó Rebeca.
Cuando San Martín llegó a La Madrid, las historias desde el dolor hablaron más fuerte que el fútbolPero hay una necesidad que se repite en muchos hogares: la comida. “Lo que más necesitamos ahora es comida”, remarcó. La joven relató que, aunque hay grupos solidarios que preparan alimentos, la demanda es mucho mayor: “Ayer había tres o cuatro grupos cocinando, pero somos muchísimas personas las que vivimos en La Madrid y lamentablemente no alcanza”.
Problema que se repite
Para los vecinos más antiguos del lugar, la tragedia tiene un componente conocido. Ruth Aparicio, madre de Rebeca, reiteró que esta no es la primera vez que el pueblo atraviesa una situación así, recordó que la primera ocurrió en 1992 y que el episodio reciente incluso superó aquel antecedente. “Esta fue peor que aquella”, dijo.
“Traen máquinas, se sacan la foto y listo”: vecinos de La Madrid, enojados por la falta de obrasLa mujer cuestionó la falta de obras estructurales que, según señaló, podrían haber reducido el impacto del agua. “Desde 2017 hasta ahora no se hicieron las obras necesarias: ni defensas en el río, ni dragado, ni trabajos que realmente eviten que esto vuelva a pasar”, enfatizó.
Asistencia a mascotas
El desastre no sólo afectó a las personas. Cientos de animales quedaron expuestos al agua, al barro y a distintas enfermedades.
Florencia Rocha, integrante del programa Tucumán Mascotas, comunicó que por ello, los equipos veterinarios trabajan en la zona desde los primeros días de la emergencia.
“Estamos en La Madrid desde el jueves. Primero estuvimos en la ruta y, cuando tuvimos acceso al casco urbano, comenzamos a recorrer las calles del pueblo”, detalló.
Inundaciones en Tucumán: el Registro Civil restituye DNI y actas gratis a damnificados de La MadridDesde el domingo instalaron un trailer en la plaza principal para brindar atención veterinaria. “Allí estamos realizando atención integral a los animales de la zona”, señaló.
Los profesionales detectaron diferentes patologías asociadas a la inundación. “Estamos atendiendo casos de deshidratación, dermatitis, otitis, parásitos, hipotermia, gastroenteritis y también estados de shock”, explicó.
Para Rocha, el impacto emocional también alcanza a las mascotas. “Los animales sufren de la misma forma que las personas”.
Además del puesto fijo en la plaza, los equipos veterinarios recorren el pueblo para atender a animales que no pudieron ser trasladados.
“El amor de las familias por sus animales es enorme. Hemos visto escenas muy duras, pero también ese vínculo tan fuerte”, finalizó Rocha.