En Villa Alem ya no se habla de sueños: se los está viviendo. Tres años atrás, cuando Tucumán Central lograba el ascenso a Primera “A”, la ilusión de conquistar la Liga Tucumana todavía parecía lejana. Estaba en el mapa, sí, pero no como candidato. Sin embargo, dos años después, el “Rojo” dio el golpe y se quedó con el título en La Ciudadela tras vencer a Concepción FC. Lejos de conformarse, el club redobló la apuesta. El siguiente objetivo -ambicioso, pero posible- era el Federal A. Y lo consiguió. Ayer, en su debut absoluto en la tercera categoría del fútbol argentino, Tucumán Central escribió la primera página de su nueva historia con autoridad: venció 1-0 a Bartolomé Mitre de Misiones, por la fecha 1 del grupo 2.
Villa Alem celebra. Porque lo que antes era un sueño, hoy es una realidad. Pero no sólo el resultado explica la felicidad. Las formas también invitan a ilusionarse: el “Rojo” no mostró dificultades para adaptarse a la categoría. Fue superior en todos los aspectos. En ataque, en defensa y en la pelota parada.
El equipo de Walter Arrieta jugó como si ya llevara tiempo en el Federal A, sin sentir el salto de ritmo desde el Regional. Durante varios pasajes del partido, el “Rojo” se adueñó del campo rival, presionó alto y obligó a Mitre a retroceder sin respuestas. El entrenador, además, sostuvo una base importante del plantel: seis jugadores que habían sido clave en el ascenso volvieron a ser titulares. Todo, en un contexto adverso: apenas un mes de preparación, producto de una final reciente, pases que no se concretaron y una fuerte inversión para poner el estadio a la altura de la categoría. Todo a pulmón. Todo con esfuerzo. Todo con una idea clara.
El clima acompañó, pero el verdadero calor bajó de las tribunas. Desde temprano, los hinchas comenzaron a poblar el estadio, en medio de esa sensación compartida de estar viviendo algo histórico. Cada avance del equipo era celebrado como una conquista, cada recuperación como un pequeño triunfo dentro del partido. No era un partido más: era el inicio de una nueva etapa.
Ahí se explica por qué el gol de Brahian Collante tuvo distintos significados para los hinchas del “Rojo”.
El primero, y el más personal, fue el del propio atacante. El ex Graneros había sido una de las figuras de aquel equipo que cayó en la final por el ascenso al Federal A frente a Gimnasia de Chivilcoy. La espina seguía ahí. Por eso, este nuevo desafío tenía otro sabor. Desde el inicio se mostró activo, incisivo, siempre buscando el uno contra uno y la conexión con Benjamín Ruiz Rodríguez, su viejo socio en el club sureño.
Hasta que llegó el momento. Tomó la pelota en un tiro libre y sacó un remate inatajable, imposible para Guillermo Bachke. Un gol que no sólo abrió el marcador, sino que también liberó una historia personal que venía cargada de intentos y frustraciones. “Quería dar un salto de categoría y Tucumán Central me abrió las puertas”, explicó Collante tras el partido.
Pero el suyo no fue un aporte aislado. El equipo de Arrieta confirmó que su evolución no es casual. Ruiz Rodríguez se mostró veloz y participativo; Daniel Gómez fue una amenaza constante; Collante aportó desequilibrio por las bandas; y Matías Perdigón manejó los tiempos del ataque con criterio. A eso se sumó un bloque defensivo sólido, que casi no pasó sobresaltos a lo largo del encuentro.
“Era importante ganar en nuestra cancha. Los puntos de local debemos ganarlos sí o sí, y después veremos cómo nos va de visitante. Los jugadores entendieron esa consigna. El rival no tuvo muchas situaciones, pero nosotros tuvimos chances de estirar el marcador. Eso nos puede complicar en otros partidos, pero tenemos que trabajar”, analizó Arrieta, satisfecho, aunque consciente de que aún hay aspectos por mejorar, sobre todo en la eficacia de cara a los tres palos.
Porque en Tucumán Central no hay lugar para la conformidad. El primer paso ya está dado, pero el desafío recién comienza. El objetivo inmediato será sostener este nivel y consolidarse en una categoría exigente, donde cada detalle cuenta.
Villa Alem celebra. Pero no solo por un triunfo. Celebra porque su equipo ya no persigue sueños: los está jugando. Y si algo quedó claro en este debut, es que Tucumán Central no llegó al Federal A de paso. Llegó para competir. Y, sobre todo, para seguir escribiendo su historia.