Francisco Cerúndolo vuelve a encontrarse con un escenario que ya le resulta familiar, pero esta vez con el desafío más grande de su carrera. El argentino enfrentará hoy a Alexander Zverev, desde las 20 en el Hard Rock Stadium, con la ilusión de meterse nuevamente entre los cuatro mejores del Masters 1000 de Miami, un torneo que históricamente le sienta bien.

El porteño llega en un gran momento. Con 15 triunfos acumulados en este certamen, es el torneo en el que mejores resultados consiguió a lo largo de su carrera y donde ya alcanzó las semifinales en 2022, en su debut absoluto. Ahora, con mayor experiencia y consolidado en el circuito, intentará repetir aquella actuación que marcó un punto de inflexión en su crecimiento.

Sin embargo, el desafío no será sencillo. Del otro lado estará Zverev, actual número 4 del mundo y uno de los jugadores más consistentes del circuito en esta temporada. El alemán, que viene mostrando una versión más agresiva de su juego, se consolidó como candidato en cada torneo importante que disputó en 2026, con semifinales en Australia e Indian Wells. 

Pasado 

El historial entre ambos refleja un cruce parejo y particular. Cerúndolo dominó los primeros enfrentamientos, incluso con victorias de alto impacto, pero Zverev logró equilibrar la balanza en los últimos duelos hasta dejar el cara a cara igualado. Esa paridad anticipa un partido abierto, donde los detalles pueden ser determinantes.

“Voy a necesitar mi mejor tenis”, reconoció el argentino tras su triunfo ante Ugo Humbert en octavos de final, donde mostró solidez y autoridad para avanzar sin ceder sets. Esa versión será clave para competir ante un rival que exige precisión y consistencia durante todo el partido.

Además, Miami ofrece condiciones que favorecen el juego de Cerúndolo. La velocidad media de la superficie y el pique bajo potencian su derecha, uno de sus golpes más desequilibrantes, y le permiten jugar con mayor agresividad. A eso se suma un contexto que suele jugar a su favor: la presencia de público latinoamericano que lo hace sentirse casi como en casa.

El argentino, que busca su victoria número 17 frente a jugadores del top 10, atraviesa un momento de confianza. Aunque evita hablar de un salto definitivo, su nivel actual lo ubica entre los jugadores más competitivos del circuito.

Esta noche tendrá una nueva oportunidad para demostrarlo. Ante un rival de jerarquía, en un escenario que ya conoce y con una meta clara: volver a dar el golpe en Miami.