Fueron tan buenas las devoluciones recibidas en los test screenings, allí donde los estudios se enteran de si la cosa va a funcionar o no, que Marvel le dio luz verde a la tercera temporada de “Daredevil Born Again” antes de estrenar la segunda. Tenían razón esos conejillos de indias que desmenuzaron los capítulos antes que el resto de los mortales, porque el regreso del más humano de los superhéroes resultó espectacular. Al menos el primer episodio, subido esta semana por Disney+.

La historia había dejado a Matt Murdock y a su reducidísima mesa chica al borde del colapso cuando concluyó la primera temporada. Su némesis, Kingpin, dirige desde la alcaldía de Nueva York una política corrupta y fascista que el gran público no quiere ver (cualquier referencia a la realidad no es coincidencia). Allí va Daredevil entonces, quijotesco y decidido a derribar a un villano todopoderoso, mientras a ojos de la manipulada opinión pública no es más que un delincuente.

Feroz y desatado

Si la temporada inicial se había tomado su tiempo para construir una trama sólida y colmada de personajes, este retorno entregó todo lo que el fandom espera: un Daredevil feroz y desatado, a tono con lo sombrío y letal que luce en los cómics. Y en línea, además, con aquel de la serie de Netflix, la primigenia, cuando Charlie Cox se calzó por primera vez el traje de diablo de Hell’s Kitchen.

Harry Potter no vuelve; nunca se fue

Lo que viene sólo puede ser mejor. Todavía no apareció Jessica Jones, otra heroína urbana y sufrida, propia del policial negro. Eso sí: Vincent D’Onofrio sigue demostrando que su casting como Wilson Fisk es uno de los mejores de la historia de la TV.