La inusual temporada de lluvias que ha signado al verano tucumano parece estar acercándose al final. Quizás siga lloviendo, pero el pronóstico indica que no lo hará con la intensidad a la que estábamos acostumbrados. En zonas como La Madrid y Sol de Mayo aún continúan las tareas de reconstrucción tras las inundaciones y los rescates de animales, imágenes que se han viralizado con fuerza en los últimos días. Más allá de estas tragedias, las precipitaciones han generado problemas posiblemente más triviales, pero a los que también hay que prestarles atención.

Una de estas situaciones se produce en una zona sobre la que hemos escrito repetidamente en este espacio: el Camino del Perú, puntualmente en el tramo que va desde el cruce con Belgrano-Perón hasta la zona conocida como la Curva de los Vega, a la altura de Villa Carmela. Quienes circulen por allí advertirán que, además de convivir con un tránsito caótico, es necesario poner mucha atención en el pésimo estado del pavimento. Hay baches ocultos por el agua, desniveles pronunciados, surcos y banquinas que funcionan como veredas y que son ocupadas por peatones, ciclistas y puestos de venta ambulante. Si bien no se trata de una situación novedosa, es real que el deterioro se ha acrecentado con las lluvias. El problema en este sector es que la infraestructura de base ya es deficiente. La cinta asfáltica es vieja y angosta. Está colapsada por el paso permanente de todo tipo de vehículos (desde camiones de gran porte cargados con ladrillos o con limones, a colectivos urbanos, de larga distancia, camionetas, autos, motos y carros tirados por caballos). No hay desagües para canalizar el agua y, cuando cae un chaparrón, el líquido avanza por el pavimento. De ese modo, los arreglos que suele hacer esporádicamente la Dirección Provincial de Vialidad duran muy poco tiempo. A eso hay que sumar las frecuentes roturas de caños que agravan el cuadro.

Los vecinos se preguntan hasta cuándo se mantendrá esta situación. Es indiscutible que este tramo de la ruta provincial 315 no puede seguir siendo parchado y que necesita soluciones de fondo.

La inminente apertura de una arteria que comunicará el Camino del Perú con la calle Fanzolato (que conduce a la avenida Perón) parece una buena noticia, porque permitirá descomprimir, al menos en parte, la circulación. Cuando esto se concrete, los vecinos de Villa Carmela, de los barrios privados Alto del Cevil I y II, de Lomas de Tafí y de los barrios Congreso y Kennedy, entre otros vecindarios, podrán ir y venir a Yerba Buena sin caer en el embudo de la 315.

De todos modos, estamos hablando de un paliativo. La situación es tan compleja que requiere soluciones integrales. Creemos que se acerca el momento de plantearlas. Es fundamental que esto se haga si el objetivo es mejorar la calidad de vida de las miles de personas que a diario circulan por allí.