En una noche atravesada por la goleada ante Zambia y por todo lo que rodea a la selección argentina antes del Mundial, Rodrigo De Paul dejó una frase que hizo ruido al salir de La Bombonera. El mediocampista, que no fue titular, tomó la palabra en la zona mixta y respondió de manera indirecta a las versiones que circularon sobre un supuesto malestar interno por la situación judicial de Claudio “Chiqui” Tapia.
Aunque la consulta inicial apuntaba al liderazgo de Lionel Messi y Nicolás Otamendi, De Paul aprovechó el momento para ir más allá. En su mensaje, cuestionó el clima que suelen generar ciertas polémicas en el país y sostuvo que muchas veces, en lugar de unirse, se termina alimentando la división.
En ese sentido, remarcó que “somos jugadores de fútbol y venimos a jugar al fútbol” y buscó marcar un límite frente a las especulaciones que mezclaron al plantel con cuestiones ajenas a lo deportivo. También fue tajante al señalar que “nosotros no hacemos política” y que esos temas les corresponden a quienes ocupan otros espacios.
Más tarde insistió con la misma idea y pidió que las evaluaciones pasen por el rendimiento del equipo dentro de la cancha. En esa línea, sostuvo que quiere que los juzguen por lo que hacen con la camiseta puesta y por cómo defienden el lugar que tanto les costó conseguir dentro del campo.
Un pedido de unidad antes del Mundial
Sobre el final, De Paul también dejó un mensaje con tono de advertencia de cara a lo que viene. Sin entrar en detalles concretos, planteó que es importante no desinformar, sino informar, y remarcó que a tan poco del Mundial el grupo necesita unidad. Según su mirada, intentar romper algo que costó tanto construir no sería justo y el camino debe ser seguir hacia adelante, no volver atrás.