La polémica todavía no explotó, pero ya tiene todos los ingredientes. Carteles que empiezan a aparecer en la vía pública, un modelo que busca instalarse y un sistema tradicional que siente que le están corriendo el eje. En Tucumán, el transporte suma un nuevo foco de tensión: el desembarco de estrategias híbridas entre colectivos y aplicaciones.

No se trata -al menos por ahora- de un servicio de colectivos tipo charter, como podría sugerir el nombre. La propuesta “Bondi + Uber”  apunta a otra cosa: integrar tramos. La lógica es simple y, a la vez, disruptiva. El usuario puede combinar el viaje: hacer una parte en colectivo y, al bajarse, completar el recorrido en un auto de la app a precio promocional.

El dato no es menor: los precios promocionales que mencionan los carteles que ya se ven por la ciudad arrancan desde $500, aunque no se especifica si es el valor total o un descuento. La ecuación empieza a cambiar para muchos usuarios. No reemplaza al colectivo, pero sí es un elemento de competencia. Lo complementa, pero también le disputa terreno.

La estrategia ya funciona en otros puntos del país y comienza a asomar en Tucumán. Y donde aparece, genera reacción. En el sector empresario del transporte público hablan de “incertidumbre” y “preocupación”. 

Hace pocos días, la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat) pidió una reunión con el Municipio. La idea es abordar “temas inherentes a la actividad” que consideran de “vital importancia” y ponen el foco en dos ejes: el cambio de sistema en análisis y la “preocupante actualidad” del transporte urbano.