Luego de más de 30 años de trabajo y aportes, nadie debería enfrentar su jubilación a ciegas. Sin embargo, en la práctica, es muy frecuente que los trabajadores recién tomen dimensión de su situación previsional cuando están a punto de jubilarse. Y muchas veces, en ese momento, ya es tarde para corregir errores, completar aportes o mejorar el haber futuro. La jubilación no comienza a los 60 o 65 años. La jubilación comienza el primer día de trabajo.

El rol del abogado especialista

Los abogados somos los únicos profesionales habilitados para tramitar prestaciones previsionales, pero nuestro rol excede ampliamente la gestión administrativa. Un abogado especialista en derecho previsional tiene la responsabilidad de realizar un análisis integral de la vida laboral del trabajador, contemplando: años de aportes, tipo de actividad desarrollada, regímenes aplicables, situación familiar, +posibles beneficios diferenciales o especiales. aportes a otras cajas previsionales.

No se trata solo de iniciar un trámite. Se trata de construir la mejor jubilación posible. Como ya lo señalé en otra oportunidad, el trabajo del profesional puede comenzar mucho antes del inicio del expediente y extenderse incluso a instancias judiciales si fuese necesario.

Un sistema complejo que requiere especialización

El sistema previsional argentino no es único ni uniforme. Conviven en él distintos regímenes: régimen general y regímenes especiales, sumado a que hay otras cajas previsionales donde se efectúan aportes, según la actividad y la tarea que desarrollan los trabajadores: cajas previsionales provinciales no transferidas y cajas profesionales.

Además, muchos trabajadores desarrollan actividades mixtas: en relación de dependencia, como autónomos o monotributistas, o incluso combinando distintos regímenes.

Cada uno de estos supuestos requiere un análisis específico, muchas veces con prorrateo de edad y años de aportes, para determinar con precisión cuándo y cómo acceder a la jubilación. Sin ese análisis previo, el riesgo es claro: perder derechos o resignar ingresos futuros.

La importancia de anticiparse

El mayor error que puede cometer un trabajador es iniciar una jubilación solo, o esperar la edad jubilatoria para consultar recién con el especialista. La planificación previsional debería comenzar, idealmente, 10 o 15 años antes del retiro.

Ese tiempo permite: detectar aportes faltantes, corregir irregularidades, evaluar regímenes más beneficiosos, realizar reconocimientos de servicios, proyectar el haber futuro.

Incluso permite, en muchos casos, complementar la jubilación con herramientas de ahorro que mejoren la calidad de vida en la etapa pasiva.

Un trabajo en equipo

La construcción de una buena jubilación no es solo responsabilidad del profesional. También requiere del compromiso del trabajador. El abogado especialista tiene el conocimiento técnico y la responsabilidad de gestionar con excelencia. Pero el trabajador debe acercarse a tiempo, informarse y planificar. Porque la jubilación es una etapa que puede extenderse durante décadas. Y el ingreso que se perciba en ese período dependerá, en gran medida, de las decisiones que se tomen durante la vida activa.

Una decisión que define el futuro

Trabajamos durante 30 años o más. Viviremos otros tantos en la etapa pasiva, cada vez más. No es razonable dejar librado ese momento a la improvisación. La jubilación no es un trámite más. Es una de las decisiones económicas más importantes de la vida.