Mariano Navone consiguió en Bucarest un triunfo que ya quedó marcado como uno de los grandes momentos de su carrera. El tenista argentino venció al español Daniel Mérida por 6-2, 4-6 y 7-5 y se quedó con su primer título ATP, después de una final larga, exigente y con muchos pasajes de tensión.

El argentino empezó mejor, dominó el primer set y parecía encaminar la tarde. Sin embargo, el partido se fue complicando, especialmente cuando Mérida logró reaccionar y emparejar las acciones en el segundo parcial. Ahí apareció uno de los grandes méritos de Navone: la capacidad para mantenerse firme en un desarrollo cambiante y desgastante.

En el tercer set, el argentino volvió a mostrar consistencia y temple. Más allá de los errores no forzados que acumuló su rival, Navone sostuvo un nivel competitivo alto y, sobre todo, supo responder físicamente en el tramo más exigente de la definición. Esa resistencia terminó siendo clave para cerrar una final que tuvo casi dos horas y media de juego.

El título además llega en un momento muy especial para su carrera. Después de haber atravesado altibajos y de haber reordenado su trabajo junto a Alberto Mancini, el argentino acumuló una muy buena racha y terminó transformando esa recuperación en resultados concretos. La conquista en Bucarest también le permitió dar un salto importante en el ranking.

Un envión que lo vuelve a poner en carrera

Con esta consagración, Navone se convirtió en el cuarto argentino en ganar este torneo y saldó una cuenta pendiente en finales ATP. A partir del lunes, además, escalará hasta el puesto 42 del ranking. El título no solo representa un trofeo: también confirma que volvió a encontrar ritmo, confianza y continuidad en el circuito.